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Bogotá insiste en pagar deuda histórica a municipios de Cundinamarca

GOMEZ JAIME 2Por Jaime Gómez Camacho

La actual Administración de la ciudad de Bogotá en cabeza del alcalde Mayor Gustavo Petro, destinó recursos de las regalías que tienen origen en el acto legislativo que reformo los artículos 360 y 361 de la Constitución Nacional a partir del cual los ingresos del Sistema General de Regalías se destinarán para financiar proyectos de desarrollo social, económico y ambiental para las entidades territoriales, y así amortiguar la deuda ambiental que tiene la Capital de la República con los Municipios de Cundinamarca.

Mediante lo que se ha denominado “Proyecto para la Conservación, Restauración y Uso Sostenible de los Servicios Ecosistémicos del Territorio Comprendido entre los Paramos de Chingaza, Sumapaz, Guacheneque y Guerrero”, Petro ha destinado la no despreciable suma de 95.000 mil millones de pesos para que en coordinación con los municipios circundantes, se asuma la defensa de estos páramos que son los que proveen el agua que consumen cerca de diez millones de colombianos que viven en Cundinamarca y Bogotá.

Es la primera vez que una Administración de Bogotá reconoce esa deuda y su disposición a pagarla, se espera que el proyecto apenas cumpla los trámites legales se empiece a ejecutar en concertación con las administraciones municipales, desmintiendo así la versión engañosa de que Bogotá o la Empresa de Acueducto de Bogotá están comprando terrenos para apropiarse de las fuentes hídricas que nutren a los acueductos regionales o al acueducto de Bogotá,

Solamente los municipios firmantes del proyecto serán los que empiecen a invertir los recursos en los programas que se hayan concertado, mientras los municipios que no firmaron como es el caso de Chocontá y Villapinzón estarán por fuera de este convenio.

Esa deuda ambiental histórica de la que se habla y que se empieza a pagar, está cruzada por un debate maniqueo que han montado desde la Gobernación de Cundinamarca con la “venta de agua en bloque”, se dice que Petro es “enemigo del progreso de los Municipios de la Sabana de Bogotá, que les va quitar el agua, o que no les va a vender agua en bloque y que se cree dueño del agua de Cundinamarca”, nada más mentiroso que eso.

Sabana de Bogota. Fotografía de Gustavo Wilches-Chaux

Sabana de Bogota. Fotografía de Gustavo Wilches-Chaux

La verdad es que hoy es ilegal vender agua en bloque por fuera de los perímetros urbanos de los municipios, pero no solamente es ilegal sino inhumano, depredador y catastrófico para la sabana de Bogotá y sus habitantes, afirmar que cementar las corrientes de agua subterránea y las mejores tierras del país es progreso, es hasta criminal.

Defender el progreso de las chequeras de los multimillonarios constructores de la sabana, es la postura más irresponsable que se puede asumir frente al inmediato futuro. No se necesita ser científico, ni sabio, ni superdotado para entender esto. El supuesto “progreso”, he ahí otra mentira que se estrella contra el cemento.

Panorámica de Ciudad Verde en el municipio de Soacha. Fotografía de Henry Barbosa.

Panorámica de Ciudad Verde en el municipio de Soacha. Fotografía de Henry Barbosa.

La decisión de la Administración de Bogotá y de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, de vender agua toda la que sea necesaria dentro de los perímetros urbanos de los municipios para desestimular la destrucción de la sabana de Bogotá y estimular la densificación y la construcción en altura, desbarata otra felonía de quienes a las claras dejan ver sus intereses que defienden dentro de los mega proyectos de construcción de vivienda con valores exorbitantes solo al alcance de altos estratos, a costa de la destrucción del agua, de la tierra y del medio ambiente.

Los foros que se vienen desarrollando, el de Mosquera el 8 de noviembre pasado, el del 10 de noviembre en Zipaquirá, el de Villapinzón, el 17 de noviembre y los que se avecinan dejaran tres cosas claras a los pobladores de la sabana de Bogotá:

1) La importancia que tiene defender el agua como derecho fundamental de las personas y como ordenador del territorio.

2) Que las mentiras patrocinadas desde la gobernación de Cundinamarca, resultan apabulladas por la realidad y la sensatez.

3) Dejaran una Mesa de Trabajo Regional en defensa del agua que asumirá tareas a partir del veintiocho de noviembre en la ciudad de Chía, Cundinamarca.

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