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HISTORIA GRÁFICA DE SOACHA (32)

Al revisar con detenimiento la extensa bibliografía que existe sobre el municipio de Soacha, encontramos el famoso escrito del profesor Gérard Reichel-Dolmatoff, publicado 1943 en la Revista del Instituto Etnológico Nacional.

A1El profesor  Gérard Reichel-Dolmatoff es una de las figuras más importantes de la Antropología Colombiana contemporánea, y reconocido como uno de los antropólogos mas descatados del mundo.

El profesor Reichel-Dolmatoff se radicó en Colombia en 1939 y desde esa época siempre se destacó por sus aportes en el campo de la investigación y la docencia. Desde muy temprano se vinculó al Instituto Etnológico Nacional donde trabajo con el profesor Paul Rivet en diferentes actividades. En ese contexto realizó sus primeras investigaciones etnológicas en los Llanos Orientales, la Serranía del Perijá, la cuenca del Magdalena y realizó sus primeras excavaciones arqueológicas.

Este texto posiblemente es uno de los primeros trabajos científicos publicados por el célebre profesor en Colombia, su lectura es indispensable no sólo para un público interesado en la arqueología de nuestro país, sino también con todas las personas comprometidas en la defensa del patrimonio arqueológico del municipio de Soacha, por tal razón Soacha Ilustrada publica la totalidad del texto.

APUNTES ARQUEOLOGICOS DE SOACHA

Por Gérard Reichel-Dolmatoff

Uno de los sitios arqueológicos más interesantes de la Sabana se ha descubierto recientemente cerca a la población de Soacha.

A unos 3 kilómetros al oriente de dicho pueblo, se encuentra la base de la cordillera el pequeño valle llamado Panamá. En la margen izquierda de la quebrada del mismo nombre, se eleva una terraza aluvial, cuya extensión alcanza unos dos kilómetros cuadrados, siendo marcada por dos monolitos. Entre los campesinos ha sido denominada esta región “El Cementerio”, y los frecuentes hallazgos de utensilios chibchas no llamaron su atención ni despertaron su curiosidad. Sin embargo, a la observación del versado en la materia, este lugar promete ser de considerable importancia para nuestros estudios arqueológicos.

Los objetos se encuentran generalmente en la superficie de la tierra y su naturaleza nos indica, sin dejar duda alguna, que nos encontramos aquí sobre el terreno ocupado por un antiguo poblado indígena.

Las investigaciones superficiales, hechas durante el año pasado, han dado como resultado una pequeña colección de objetos interesantes para un estudio comparativo, aunque hasta ahora no se han llevado a cabo excaváciones sistemáticas.

En consecuencia, damos una reseña de los objetos hallados y sin clasificar.

Cerámica

Considerando las formas de la cerámica encontrada en Soacha, se puede establecer la tipología siguiente:

Moyos (lám. I. fig. 1). Cuerpo globular; bordes salientes o sin ellos. ·Cuello cónico; la abertura varía entre 17 y 35 cm. Sin orejas. Manufacturados indistintamente, unos de greda ordinaria y otros de greda fina. Técnica rudimentaria hasta muy perfeccionada. El espesor de las paredes es de 7 a 17 mm. según el material empleado. Decoración tipo A, B, C7, D2. Fragmentos de esta forma se encuentran en abundancia.

Cazuelas (lám. I. fig. 2). Cuerpo semiglobular: reborde interno. abertura aproximada de 50 cm. Sin orejas. Técnica buena en greda ordinaria hasta fina. Espesor de las paredes aprox: 7 mm, Con restos de decoración tipo A. B., a veces ennegrecido por el fuego. Se encuentran en abundancia.

Charoles (lám. l. fig. 4). Cuerpo globular. Cuello de corte circular con bordes salientes de estrecha abertura con un diámetro de 7 cm. Espesor de las paredes aprox.: 1 cm. Técnica buena, de greda ordinaria o fina. Decoración tipo B., a veces obscurecida por el fuego. Se encuentra frecuentemente.

Ollas (lám. I. figs. 3 y 5). Cuerpo globular con cuello corto y amplia abertura que varía de 15 a 25 cm. Espesor de las paredes aprox.: 6 mm. Bordes ligeramente salientes, a veces con un reborde en la periferia del cuerpo. Técnica muy buena en greda fina. Es frecuente. Decoración tipo C2. C7.

Tazas (lám. 1, figs. 7, 8, 9). Cuerpo semiglobular, amplia abertura que varía entre 15 y 17 cm. Sin cuello, con pequeño reborde o con reborde interno y externo a la vez. Con asas en forma de pequeñas protuberancias, a veces dobles. Técnica muy buena. Manufacturadas en greda fina. Decoración tipo B.C7.C8.D.

Tipología de las formas de la cerámica de Soacha. Fig. 1. Moyo. – Fig. 2. Cazuela. – Fig. 4 Chorote. – Figs. 3 y 5 Ollas. – Figs. 7, 8 y 9. Tazas.

Tipología de las formas de la cerámica de Soacha. Fig. 1. Moyo. – Fig. 2. Cazuela. – Fig. 4 Chorote. – Figs. 3 y 5 Ollas. – Figs. 7, 8 y 9. Tazas.

Debemos anotar aquí un rasgo muy particular que aparece en varios fragmentos de cerámica, Consiste en una clase especial de agarraderas, completamente diferentes de las encontradas hasta ahora en territorio chibcha. Su forma es la de un cono truncado, ligeramente curvo y de punta redondeada, que se dirige hacia arriba, como lo demuestra un fragmento en el que se conservan unidas aún la pared del vaso con la agarradera. Comparándolas con las halladas en el resto del país se pueden relacionar únicamente con las asas de unas urnas funerarias de la civilización Mosquito.

Examinemos ahora la cerámica de Soacha bajo el punto de vista de su decoración. Teniendo en cuenta la riqueza de su colorido podemos clasificarla así:

  1. Vasos sin decoración.
  2. Vasos pintados de un solo color: rojo, carmelito o amarillo.
  3. Vasos pintados en dos o más colores.

Variantes:

  1. rojo sobre fondo blanco. (lám. II. fig. 1)
  2. rojo sobre fondo ocre. (lám. II. figs. 2, 4)
  3. rojo sobre fondo negro. (lám. II. fig. 7)
  4. carmelito sobre fondo blanco. (lám. II. figs. 8, 9)
  5. negro sobre fondo ocre. (lám. II. fig. 3)
  6. negro sobre fondo rojo. (lám. II. fig. 12)
  7. blanco y negro sobre fondo rojo. (lám. II. fig. 10)
  8. carmelita y rojo sobre fondo blanco. (lám. II. fig. 5)
  9. Vasos con decoración incisa. (lám. II. figs. 14, 17)

Variantes:

  1. decoración recortada: (lám. II. figs: 11, 15, 16)
  2. decoración recortada sobre bandas superpuestas. (lám. II. fig. 13)

A3

Decoración de la cerámica de Soacha

Veamos ahora las ilustraciones de la lámina II. A primera vista reconocemos motivos y combinaciones de colores típicos en el arte chibcha y bastante comunes entre los objetos de cerámica de las colecciones. En cambio hay fragmentos de vasijas con decoraciones muy perfeccionadas cuya procedencia merece un estudio especial. Nos referimos a las figuras 6, 7 y 10. Hemos catalogado el tiesto 6 como tipo de decoración carmelita y roja sobre fondo blanco, contrariamente a lo que aparece a la vista, pues el fondo es verde azuloso. Sobre él están trazadas las líneas que lo adornan en carmelito y rojo. Debemos atribuir este fenómeno a una descomposición química ocurrida durante la cocción o causada por efectos del tiempo. Esta alteración del color blanco ocurre en ocasiones como ya fue observado por Preuss.

Hablando únicamente del brillo de su colorido, podemos compararla con unos vasos y figuras hallados en Tumaco y que hoy se encuentran en el Museo Arqueológico Nacional. La combinación de negro y rojo como la vemos en el fragmento número 7 es
extraña en este lugar y tal vez indica una influencia peruana.

La ornamentación pintada en negro y rojo sobre un fondo blanco, también muy escasa, aparece fuera de Soacha en La Calera, corno lo vemos en una sola vasija en forma de barril, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. El uso de tres colores es bastante raro entre los Chibchas y la finura de las piezas nos demuestra una alta perfección en este arte.

El hacha (fig. 1), indudablemente una arma, no instrumento de trabajo, se distingue de las demás encontradas en territorio chibcha, por su forma muy particular. Podemos considerar las dos salientes del cubo macizo como característico de un origen caribe, mientras que las hachas chibchas aparecen exclusivamente bajo la forma de una pieza trapezoide, sin ninguna incisión para atarlas al cabo. Sus medidas son 16 cm. de largo por 13 cm. de ancho. Además se encontraron varias hachas y cinceles que sirvieron de instrumentos de mano, probablemente para trabajar madera y piedra. Su tamaño es considerablemente más pequeño que el de la hacha descrita anteriormente y varía entre 3.5 y 7.5 cm. de largo. Entre los 13 ganchos de tiradera que tenemos en la colección distinguimos los dos tipos ilustrados en la lámina III, figuras 16 y 17.

Hacha hallada en Soacha. Dimensiones 16 x 13 cmts.

Hacha hallada en Soacha. Dimensiones 16 x 13 cmts.

Los torteros ocupan un lugar importante entre los objetos recoleccionados, por su gran cantidad y riqueza de motivos decorativos. Entre las 93 piezas enteras, sin contar los innumerables fragmentos, podemos distinguir tres formas principales: discoides, cónicos y esferoides. La decoración grabada en piedra es frecuentemente rellenada con una pasta blanca y consiste en motivos geométricos y zoomorfos, Los dibujos de la lámina III, figs. 1 a 7, son desarrollo de las composiciones más interesantes, mostrándonos gran variedad y complejidad. Aparte del perfecto dominio en el dibujo geométrico son admirables las estilizaciones ornitomorfas como lo muestra la figura número 4 que nos deja pensar en sus semejanzas con ornamentaciones de Nasca y Ancón. La gran mayoría de los torteros tienen adornos típicamente chibchas como se encuentra también en la cerámica: triángulos, círculos concéntricos espirales, etc. La figura número 14 parece ser una pesa para las redes de pesca.

Figs. 1 a 7. Motivos decorativos de los torteros. -Figs. 8 a 13. Partes de collares. -Fig. 14. Pesa para las redes de pesca. -Fig. 15. Idolo de barro cocido. -Fis. 16 y 17. Ganchos de tiradera. -Fig. 18. Ocarina.

Figs. 1 a 7. Motivos decorativos de los torteros. -Figs. 8 a 13. Partes de collares. -Fig. 14. Pesa para las redes de pesca. -Fig. 15. Idolo de barro cocido. -Fis. 16 y 17. Ganchos de tiradera. -Fig. 18. Ocarina.

Adornos

Entre los fragmentos de collares tenemos 19 partes de piedra, 5 de barro cocido y 3 de concha. Los hechos en piedra (lám. III, figs. 8, 9, 10) son de forma y ‘decoración geométrica. Las figuras 11 y 12 son vistas de una magnífica pieza representando una paloma, tallada en piedra.

También forman parte de un collar cinco pájaros más pequeños y de manufactura menos perfeccionada. Las cinco piezas de barro cocido son cuentas en forma cónica con decoración incisa.

Las conchas, como lo demuestra su perforación artificial, forman parte de otro collar. No pertenecen a una especie conocida en estas regiones internas del país sino son de provenencia costeña. (Gastropodes, gen. Oliva).

La pequeña ocarina, que representa un pájaro en vuelo, encuentra sus semejantes en varias colecciones del país (fig. 18).

El ídolo hecho en barro cocido, a pesar de su forma especial, es bien típico entre los demás descubiertos en territorio chibcha. Su altura es de 3 cm. (fig. 15).

Dos piedras, talladas en altorrelieve para repujar láminas metálicas, tienen la representación de figuras humanas sumamente bien trabajadas en estilo chibcha.

Terminada la enumeración de los objetos hallados, nos queda poco para comentar. La importancia de este lugar es indudable. Solamente después de una excavación sistemática y minuciosa se podrán obtener conclusiones básicas para un estudio más profundo. Lo que significaría el descubrimiento de todo el plano de una antigua población chibcha sería trascendental no sólo para nuestros conocimientos de esta civilización, sino también para el americanismo en general.

Marzo 24 de 2013

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