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La “franja amarilla” del desplazamiento en Soacha (I)

z henry 1Por Henry Barbosa

Debo confesar que no formo parte de la audiencia de la emisora Blu Radio, tengo serias dudas de la ética y el profesionalismo de los periodistas que laboran en la mañana en esa estación radial.

Hoy por azar me encontré con una información donde el coordinador residente y humanitario de la ONU, Fabrizio Hochschild, luego de una visita relámpago al municipio de Soacha se mostró preocupado por los altos índices de desplazamiento en el país y reveló que, de acuerdo a varios estudios, el 35% de los desplazados viven en pobreza extrema.

Me causó sorpresa cuando lo escuche decir en el castellano característico de los extranjeros que “En Soacha también aprendí que cada semana llegan alrededor de 10 a 20 nuevas familias desplazadas a comunas como los Altos de Cazucá, y me contaron que la gran mayoría de ellos vienen de Buenaventura”, afirmó el coordinador de la ONU.

Al escucharle, debo decir con tristeza que míster Hochschild no aprendió absolutamente nada de su visita a Soacha, se dejó meter los dedos entre la boca fácilmente, cayó en manos de unos funcionarios que laboran “entre comillas” de 8 a 5 de lunes a viernes y que después de recibir jugosos sueldo no han aprendido a diferenciar un MARGINADO de un DESPLAZADO.

Míster Hochschild antes de regresar a New York debería contarnos cuál fue el funcionario que le contó que la mayoría de desplazados son de Buenaventura.

Funcionarios de esta clase son una vergüenza, tramar y engañar un visitante de buena fe de esta manera no tiene ninguna justificación. Quien eligió o quien nombró a semejantes funcionarios, que se atreven a aseverar sin sonrojarse semejantes estupideces.

¿Cuándo llegaron? ¿Cómo llegaron a Soacha? ¿Quién los trajo? ¿Dónde están alojados? ¿Cómo se llaman? ¿Cuánto son? ¿Quién les habló de Soacha? ¿Quién les pagó el viaje? ¿Cuantos adultos y cuantos menores llegaron? ¿Quién les ha dado de comer estos días?  ¿Fueron desplazados pero tenían ahorros para comprar un lote en Altos de la Florida? ¿Quién les dijo que en Soacha vendían desfiladeros baratos para vivir?

Posiblemente míster Hochschild nunca se había topado con unos funcionarios tan bien hablados, tan bien documentados, y tan seguros del discurso oficial que recitan  de memoria, que ingenuamente confesó que “aprendió” a la periodista que lo entrevistó para la Blu Radio.

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Ya es hora pues que alguien les pare el macho a estos señores, en Soacha existen obviamente desplazados, que son una mínima proporción, si los comparamos con las 250 mil personas que tienen un enemigo más peligroso que las balas del desplazamiento y que se llama HAMBRE, producto de la miseria y la pobreza a la que los ha condenado el sistema económico y político de nuestro país. Personas que para sobrevivir por necesidad y sin pudor deben aceptar que funcionarios, por facilismo e ignorancia los denominen desplazados.

Estas personas MARGINADAS, viven totalmente aisladas de todo beneficio que brinda una sociedad, como la salud, la educación, los servicios públicos, la vivienda, el trabajo, la cultura y la recreación.

Todas estas personas llegaron a nuestro municipio provenientes de Bogotá, a la que a su vez llegaron de diferentes regiones del país buscando un mejor futuro, llegaron posiblemente huyéndole a la miseria que atraviesa nuestro país, un país catalogado como uno de los más desiguales  del planeta.

Confesar que en Soacha llegan diariamente decenas de personas en la más completa miseria buscando un lugar digno para vivir, no nos debe dar vergüenza, antes por el contrario nos debe llenar de orgullo si pensamos que cerca de nuestros hogares, miles de personas tratan de empezar nuevamente de ceros con dignidad y orgullo.

Aceptar que un burócrata los denomine desplazados por facilismo, es una falta de respeto por la dignidad humana, porque no es por ser víctimas del conflicto, sino que es una estigmatización por ser pobres.

Fabrizio Hochschild

Fabrizio Hochschild

Hizo mal la tarea el señor Hochschild en su visita a nuestro municipio o tuvo la desgracia de toparse con los funcionarios más ineptos de nuestro país. ¿Cómo puede asegurar en un recorrido de una hora que Soacha sigue siendo el mayor receptor de desplazados del país?

El cuento de los desplazados es el negocio de las ONG´s que pescan en río revuelto y viven de las ayudas y recursos destinados a las víctimas de la violencia, el cuento de los desplazados ha sido también utilizado desde tiempo atrás por los políticos de Soacha, muchos de los cuales se han birlado descaradamente el presupuesto de la ciudad, para justificar porque nunca el millonario presupuesto anual del municipio ha alcanzado para hacer las obras y solucionar las necesidades y problemas de la gente.

La palabra desplazamiento también ha sido utilizada para justificar no solo la corrupción, sino también la ineficiencia e ineptitud de nuestros funcionarios, por esa razón no existen parques, bibliotecas, no ha llegado el agua a Altos de la Florida o Cazucá, no hay vías, no hay suficientes colegios y el único hospital del municipio solo cuenta con 14 camas para toda la población.

Sorprende el facilismo de los medios de comunicación nacionales que envían a periodistas novatos, cándidos e ingenuos a aseverar este tipo de falsedades.

Suponer y sobre todo aceptar que semanalmente llegan de 10 a 20 nuevas familias desplazadas es lo más ridículo que le puede pasar por la mente a estos politiqueros.

Imaginémonos no más que personas desplazadas sin un peso, con miedo y zozobra, separados por miles de kilómetros de distancia, sin embargo, se ponen de acuerdo en Turbo (Antioquia), Silvia (Cauca), Puerto Rico (Caquetá), Tumaco (Nariño), Granada (Meta), Ocaña (Santander) o Pailitas (Cesar), salen a la carretera, con el costal al hombro, con su mujer y sus pequeños, toman un bus que curiosamente dice Soacha, y llegan directo a Altos de Cazucá o Altos de la Florida.

Allí un señor buena gente, con papeles bajo el brazo les adjudica un desfiladero para que construyan su casa. Pasan invisibles por el frente de todo el mundo y nadie, absolutamente nadie los ve, sin embargo, en los discursos, y en los informes de los políticos si aparecen.

¡A otro gringo ingenuo que cayó!

No me logro imaginar que bestialidades ira a decir en su oficina de la ONU. Mientras tanto nuestros políticos muertos de la risa esperaran otro incauto para pedirles dinero para el municipio mayor receptor de desplazados del país”.

henrybarbosa@outlook.com

Febrero 12 de 2015

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