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Los secretos escondidos que aún guarda Tikal

Desde las alturas se pueden observar a simple vista varias estructuras de Tikal, pero cerca de ahí hay otras estructuras ocultas en la selva. Foto: Wild Blue Media/National Geographic

Desde las alturas se pueden observar a simple vista varias estructuras de Tikal, pero cerca de ahí hay otras estructuras ocultas en la selva. Foto: Wild Blue Media/National Geographic

Han estado ahí por tanto tiempo, ocultas bajo las copas de los árboles en la selva del norte de Guatemala: decenas de miles de estructuras erigidas por los mayas hace más de un milenio.

No muy lejos de los sitios turísticos ya conocidos, como los altos templos de la antigua ciudad de Tikal, se descubrieron aproximadamente 60.000 chozas, palacios, tumbas e incluso carreteras en las húmedas tierras bajas gracias a una tecnología que emplea láser.

Estos hallazgos hacen pensar que en la antigüedad existió ahí una sociedad tan densa e interconectada que incluso los arqueólogos más experimentados quedaron sorprendidos.

“En cualquier dirección había más asentamientos de lo esperado”, señaló Thomas Garrison, un explorador de National Geographic y arqueólogo del Ithaca College. “Sí sabíamos que habría más, pero cuando vimos a qué escala, no podíamos creerlo”.

Los investigadores descubrieron las estructuras gracias a una tecnología que consiste en emitir desde aeroplanos rayos láser que atraviesan la densa vegetación para después crear una imagen tridimensional de la superficie cubierta. Esta tecnología se denomina lídar por Light Detection and Ranging.

Este método se ha aplicado en otros lugares, como el área del templo Angkor Wat en Camboya. Sin embargo, este es el mayor proyecto hasta la fecha que utiliza la tecnología lídar. Se crearon mapas de más de dos mil kilómetros cuadrados de la reserva de la biósfera maya en el departamento guatemalteco de Petén y el reportaje exclusivo de National Geographic se transmitirá en febrero por televisión.

“Este mundo, que estaba perdido en la jungla, ha sido revelado de manera inesperada en los datos”, comentó Albert Yu-Min Lin, un ingeniero y explorador de National Geographic que participó en el especial de televisión. “Así que esta cultura, que creíamos haber estudiado a fondo y que comprendíamos muy bien, de repente se ha convertido en algo totalmente nuevo”.

Yu-Min Lin agregó que los rayos láser solo fueron el primer paso, pues tanto él como los otros arqueólogos después tuvieron que recorrer la selva y superar obstáculos, como la densa maleza, serpientes venenosas, enjambres de abejas asesinas y uno que otro escorpión, para verificar los datos.

Las estructuras hasta ahora desconocidas que fueron registradas por tecnología líder. Foto: Wild Blue Media/National Geographic

Las estructuras hasta ahora desconocidas que fueron registradas por tecnología líder. Foto: Wild Blue Media/National Geographic

El proyecto arrancó bajo la dirección de Pacunam, una organización sin fines de lucro guatemalteca, y fue realizado con el apoyo del National Center for Airborne Laser Mapping (el Centro Nacional de Mapeo Aéreo por Láser), en su división en la Universidad de Houston. En esencia, la tecnología lídar permite a los investigadores detectar elevaciones en el paisaje. Aunque la mayoría de las ruinas parecen solo montículos de piedras, incluso estando en el lugar y a simple vista, los expertos muchas veces pueden determinar si son los restos de una calle, palacio o cantera.

Gracias al apoyo recibido de distintas fuentes, Pacunam pudo invertir más de 600.000 dólares en la primera fase del proyecto lídar, según informó la presidenta del consejo, Marianne Hernández. La fundación espera utilizar esta tecnología láser para preparar un mapa de toda la reserva de la biósfera maya.

No obstante, Hernández aclaró que el proyecto no solo tiene como propósito proteger tesoros culturales, sino que forma parte de un programa más amplio cuyo objetivo es combatir el cambio climático, generar ingresos en dólares gracias al turismo y prevenir actividades ilícitas como el tráfico a través de la frontera y la deforestación en áreas protegidas.

“Se trata de una iniciativa de los guatemaltecos”, indicó. “Necesitamos combinar el interés por la investigación científica con nuestra meta de desarrollar un modelo sostenible para el área”.

Hernández comenzó a planear el proyecto en 2015 con arqueólogos como Marcello Canuto, el director del Instituto de Investigaciones Mesoamericanas de la Universidad de Tulane. Los aeroplanos equipados con láser sobrevolaron el territorio de Guatemala en 2016. Cuando Canuto y sus estudiantes observaron los datos preliminares hace aproximadamente un año, “no podíamos despegar los ojos de la pantalla”, exclamó.

“Fue como estar ciego y de repente recuperar la vista”.

La zona arqueológica de Tikal en Guatemala. Foto: Justin Lane/ The New York Times

La zona arqueológica de Tikal en Guatemala. Foto: Justin Lane/ The New York Times

La cultura maya se destacó por sus sofisticados sistemas de agricultura, artes y astronomía. En general, se considera que la era de mayor apogeo para esta civilización, a la que algunos arqueólogos se refieren como el Periodo Clásico, ocurrió alrededor de los años 250 a 900 d. de C.

Se había calculado que la población total en esa época era de unos cuantos millones, explicó Diane Davies, una arqueóloga del Reino Unido especializada en la cultura maya. Pero si se hace el ajuste correspondiente a partir de los nuevos datos obtenidos con la tecnología lídar, podría haber sido más bien de unos diez millones.

Davies, quien no participó en el proyecto lídar, comentó que estos datos deberían motivar no solo a revaluar la civilización maya, sino también a aprender aún más de ella.

“Lograr que ese gran número de personas vivieran a un nivel tan alto durante tanto tiempo en realidad demuestra que era un pueblo muy desarrollado y tenía un enorme respeto por el medioambiente”, explicó.

Entre las estructuras descubiertas se encuentran caminos, anchos y elevados por encima de los humedales, que conectaban a los agricultores con los campos y los mercados con las metrópolis. También hay pequeñas chozas, canteras y complicados sistemas de irrigación. “Estamos analizando los espacios vacíos, donde ocurrían cosas muy interesantes”, dijo Garrison, uno de los arqueólogos del proyecto.

Expresó que lídar representa un “cambio radical” en el campo de la arqueología.

“No creo que haya muchos descubrimientos en la actualidad en las ciencias que le den un giro total a una disciplina”, comentó. “Es emocionante saber que todavía puede ocurrir”.

Tomado de The New York Times

Febrero 12 de 2018

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