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Soacha: Elefantes blancos y la desidia gubernamental

Por Ángel Humberto Tarquino

En contraste con el reconocimiento que hizo el gobernador de Cundinamarca Jorge Emilio Rey al mandatario municipal de Soacha Eleázar González Casas el pasado año en relación con la eficiencia en la gestión de recursos, los procesos licitatorios y la adjudicación de la contratación del municipio, es protuberante el silencio que han guardado los organismos de control, la gestión de control político del Concejo Municipal y el silencio de los medios de comunicación afectos a la actual administración en estos graves hechos.

Las diversas obras, cuya inversión supera los 25 mil millones de pesos se encuentran hoy en total abandono, y lo que es peor, en franco deterioro, sin que las quejas de la comunidad, las denuncias de las veedurías y las denuncias de la prensa nacional susciten reacción alguna de parte del Gobierno municipal.

Producto de tan pobre y cuestionable comportamiento en el ejercicio de sus responsabilidades, varios elefantes blancos se erigieron en diferentes sectores del municipio como representación física y simbólica de la desidia gubernamental y la corrupción de contratistas e interventores en las que se resume la pésima gestión de gobierno del Alcalde municipal.

Las obras del Plan Carrasquilla en la Comuna 3 después de varios años de suspensión continúan inconclusas, lo que significa que a estas alturas no solamente no se ha resuelto el problema del suministro de agua a la comunidad de varios sectores, sino que el municipio presenta un alto y oneroso endeudamiento causado por el pago de los intereses a los acreedores del tesoro público.

El proyecto del Hospital de Tercer Nivel, al final de su construcción, seguramente terminará valiendo el doble del costo inicial como consecuencia de las irregularidades en la titulación de los predios, circunstancia que produjo el atraso de varios años en su construcción causando no solo un  grave incremento de los costos que deberá asumir el municipio como consecuencia de la pésima gestión de los responsables, sino que los ciudadanos continuarán por varios años más abandonados a su suerte en materia de salud.

Igual suerte corre en este momento el “Palacio de Justicia” en la Comuna 5, obra que a pesar de haber sido “concluida” en 2015 con una inversión superior a los 15 mil millones de pesos, a la fecha carece de vías de acceso, y lo peor, adolece de servicios públicos, mientras tanto las actividades de justicia que se deberían estar realizado allí, continúan cumpliéndose en lugares inapropiados e indignos tanto para los funcionarios como para los usuarios de los servicios de la justicia.

Otro tanto ocurre con el actual estado de avance de las obra de la Casa de la Justicia ubicada en la Comuna 1 denunciado por el columnista José Ignacio Galarza Mayorga en el portal www.periodismopublico.com cuyas obras, a pesar de haber sido iniciadas en 2013, aún permanecen sin concluir, y luego de 9 prórrogas para su cumplimiento, terminó siendo recibida con el 86% de avance del proyecto, y en la actualidad como lo señala el citado columnista, presenta un alto estado de deterioro pese a estar cerca de la obra el CAI de la Comuna.

Continuando con la línea de improvisación e ineficiencia administrativa del equipo de Gobierno del “Profe”, en el mes de febrero se cumplirán tres años de la entrega del espacio en el que supuestamente se reubicaría un número considerable de vendedores ambulantes en el sector de la avenida 30 de San Mateo y cuyo costo asciende a la suma de casi tres mil millones de pesos que hoy permanece sin adecuar, en avanzado estado de deterioro y sin que a la fecha se haya realizado la tan cacareada reubicación y restitución del espacio público que tanto prometió en su campaña el licenciado Eleázar.

Igual suerte corre la Estación de Bomberos de Soacha, obra que después de varios años de construcción, aún permanece inconclusa mientras el equipo humano carece de los recursos esenciales para atender emergencias, y para darles contentillo, les realizan homenajes y les entregan condecoraciones por su abnegada labor mientras su indigencia e indefección frente a los desastres es cada vez es más deprimente y su misión menos efectiva.

Independiente del origen de los recursos (nación, departamento, municipio) que se han invertido en las diferentes obras, el monto del actual detrimento patrimonial supera los 25 mil millones de pesos mientras la mayoría de obras permanecen sin concluir y mucho menos sin cumplir el propósito para el cual fueron proyectadas.

ahtarquinog@gmail.com

Enero 11 de 2019

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