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País inviable

Por Erika Fontalvo

No hay un lugar de Colombia donde se coma una almojábana más rica que en Soacha y tampoco hay una ciudad en el país que la iguale en su crecimiento poblacional.

En Soacha viven hoy más de un millón 200 mil personas. Sin embargo, el Gobierno nacional le gira, desde hace años, recursos para una población de solo 600 mil habitantes, condenándola a ser una región de gente vulnerable y necesitada que no alcanza las mínimas condiciones de vida digna.

En Soacha se instalan al año 6 mil familias, buena parte de ellas desplazados que se refugian en tambaleantes ranchos que levantan en sus montañas.

Resulta titánica la lucha de la actual administración del profe Eleázar González, un señor bajito y bonachón hecho a pulso en una familia de 13 hermanos. Y lo menciono porque no podría considerar un mejor alcalde para Soacha que alguien que ha gestionado toda su vida las carencias de un hogar numeroso. Fiel a su talante de maestro, le explica a quien le quiera escuchar la injusticia que se está cometiendo con su gente.

Soacha, según el Gobierno nacional, tiene hoy 600 mil personas, pero hagamos cuentas. El municipio ha crecido desde el año 2000 en 95 mil viviendas, si se multiplica este número por el índice de composición familiar que es de más de 4,3 miembros, el resultado ronda las 410 mil personas.

 

A ese dato, súmele 190 mil víctimas del conflicto armado que han llegado a Soacha desde distintas partes del país. Total, millón 200 mil habitantes, lo que la convierte en una de las ciudades más pobladas del país. Una realidad que desbordó la capacidad del municipio en relación con lo que necesita, como nuevos colegios, hospitales, parques…

Revisemos ahora su presupuesto. Soacha no tiene plata. Al municipio le entran 328 mil millones de pesos al año. La mayor parte procede del Sistema General de Participaciones o de recursos de la nación. Sacando gastos de funcionamiento y deudas, lo que queda son unos 268 mil millones que deben suplir las necesidades en materia de educación, salud, seguridad, movilidad, saneamiento básico, deporte, recreación y cultura. Si dividimos ese monto, 268 mil millones de pesos entre los habitantes, a cada uno le correspondería 223 mil pesos al año.

Unas perlas adicionales: 250 mil residentes en Soacha, ciudad dormitorio de Cundinamarca, se mueven a Bogotá cada día embutidos en Transmilenio que solo tiene capacidad para 75 mil personas. No sé cómo lo hacen. Cada año, hasta 4 mil niños y jóvenes de Soacha se quedan sin cupos escolares porque la demanda es creciente pero la infraestructura educativa no se amplía. No hay dinero. Y el único hospital público de Soacha está esperando una ampliación desde 2014. La plata está pero el contratista nunca cumplió y ahora hay que empezar desde cero.

Por eso, y con razón, ¡Soacha siente que el Gobierno nacional la dejó sola! ¡Así no hay quien viva! ¿Hasta cuándo nos vamos a hacer los de la vista gorda con la deuda histórica que existe con Soacha, una verdadera bomba social a punto de explotar? País inviable.

El Heraldo

Febrero 23 de 2019

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Escrito por en 23 febrero, 2019. Archivado en OPINIÓN. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.