Cómo detectar daños peligrosos en puentes y pasos peatonales

Tras el reciente temblor que sacudió varias zonas del país, identificar grietas, deformaciones y otros daños en puentes y pasos peatonales puede ayudar a prevenir accidentes y activar reportes ante las autoridades.

Miles de personas utilizan a diario puentes y pasos peatonales en las ciudades colombianas, muchas veces sin detenerse a observar el estado de las estructuras. Sin embargo, después de un movimiento sísmico, algunos daños existentes pueden agravarse y convertirse en un riesgo para peatones.

Reconocer estas señales no reemplaza una inspección técnica, pero permite identificar situaciones que requieren atención y reportarlas oportunamente, especialmente cuando pueden afectar a niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida.

“Cuando un puente o paso peatonal empieza a deteriorarse, no lo hace de manera silenciosa; la estructura suele dar avisos claros que cualquier persona puede reconocer”, explica Jorge Mario Díaz, docente de Ingeniería Civil de Areandina, sede Valledupar.

La recomendación principal es no normalizar daños aparentemente pequeños y aprender a diferenciar las señales que pueden representar un riesgo.

Grietas: ¿cuándo deben preocupar?

Una de las primeras señales que se deben observar son las grietas en el concreto. No todas tienen el mismo nivel de gravedad.

Las fisuras superficiales suelen ser delgadas, poco profundas y similares a las líneas que aparecen en el recubrimiento de una pared. Aunque deben ser vigiladas, por sí solas no necesariamente representan un peligro inmediato.

La situación cambia cuando la grieta es ancha, profunda, oscura en su interior o parece aumentar con el tiempo. Si además se encuentra cerca de bases, apoyos o juntas, requiere especial atención porque estas zonas cumplen funciones fundamentales en la transmisión de las cargas.

Concreto desprendido y varillas expuestas

Otra señal de alerta aparece cuando existen desprendimientos de concreto y quedan visibles las varillas de acero.

“No es normal ver el esqueleto de la estructura a simple vista; eso es un síntoma de deterioro avanzado”, advierte Díaz.

Cuando el acero queda expuesto, puede comenzar a oxidarse. La corrosión deteriora progresivamente estos elementos y puede comprometer la capacidad de la estructura para soportar las cargas para las que fue diseñada.

Por eso, una varilla visible y oxidada no debe considerarse simplemente un problema de apariencia o mantenimiento.

Deformaciones, desniveles y movimientos extraños

Después de un sismo también es importante observar si la estructura presenta desalineaciones, deformaciones o hundimientos.

Un piso que repentinamente parece inclinado, desniveles que antes no existían o movimientos inusuales al caminar pueden ser señales que requieren evaluación profesional.

Los usuarios tampoco deberían intentar comprobar la estabilidad de una estructura saltando, golpeándola o sometiéndola deliberadamente a cargas adicionales.

El agua también puede acelerar el deterioro

La acumulación de agua en juntas, bases o diferentes puntos de la estructura es otra señal que suele pasar inadvertida.

La humedad constante puede acelerar la corrosión del acero y el deterioro del concreto, especialmente cuando ya existen fisuras o desprendimientos.

Manchas de humedad, filtraciones, oxidación inicial en tornillos y elementos metálicos o pintura protectora descascarada pueden ser indicios de un problema de mantenimiento que, con el tiempo, puede agravarse.

Barandas, escaleras y pisos también representan riesgos

El peligro no está únicamente en la estructura principal. Elementos considerados secundarios pueden provocar accidentes graves.

Las barandas cumplen una función esencial al evitar caídas desde altura. Si están flojas, corroídas, desprendidas o presentan movimientos cuando una persona se apoya, deben ser reportadas.

“Una baranda débil puede ser tan peligrosa como una grieta en el piso”, señala Díaz.

Las escaleras también requieren especial atención. Peldaños rotos, sueltos o excesivamente desgastados pueden provocar caídas, particularmente durante las horas de mayor circulación.

El riesgo aumenta para niños, adultos mayores y personas con dificultades de movilidad, quienes necesitan superficies firmes y estables para desplazarse.

Ojo con los pisos resbaladizos

La pérdida de superficies antideslizantes es otro problema que puede pasar desapercibido.

En días de lluvia, un piso liso o deteriorado puede convertirse rápidamente en una zona peligrosa. Un resbalón puede ocasionar golpes, fracturas y otras lesiones.

Por eso, el mantenimiento preventivo de pisos, escaleras y accesos también hace parte de la seguridad de los puentes y pasos peatonales.

Lo que parece pequeño puede convertirse en un problema mayor

Filtraciones, manchas de humedad, pequeñas fisuras, tornillos oxidados, pintura desprendida y otros daños menores pueden ser los primeros indicios de un proceso de deterioro.

“Lo que parece pequeño hoy puede convertirse en una falla grave mañana, y por eso el mantenimiento preventivo siempre es más económico que una reconstrucción”, resume el experto.

La recomendación, especialmente después de un movimiento sísmico, es no intentar reparar ni manipular por cuenta propia los elementos dañados. La evaluación de la seguridad estructural corresponde a profesionales y autoridades competentes.

¿Dónde reportar un puente o paso peatonal deteriorado?

Si una persona identifica una señal que considere preocupante, puede reportarla ante la alcaldía, la Oficina de Gestión del Riesgo, la secretaría de infraestructura o la oficina de planeación del municipio, según corresponda.

Para facilitar la atención del caso, es recomendable proporcionar:

  • Ubicación exacta del puente o paso peatonal.
  • Descripción clara del daño observado.
  • Fecha y hora en que fue identificado.
  • Fotografías o videos, siempre que puedan obtenerse desde un lugar seguro.
  • Una indicación sobre si el daño representa un peligro inmediato para los usuarios.

Si no se obtiene respuesta, también existen mecanismos de control y participación ciudadana como personerías, contralorías, veedurías, juntas de acción comunal y la Defensoría del Pueblo.

“Reportar no es solo un acto de responsabilidad; es una forma de proteger la vida de todos”, concluye Díaz.

Una regla básica: ante la duda, reporte

Un puente o paso peatonal que presente grietas profundas, desprendimiento de concreto, acero expuesto y oxidado, deformaciones, hundimientos, barandas inestables o daños importantes después de un sismo no debe ser sometido a pruebas por los ciudadanos.

La mejor decisión es mantener la distancia si existe un riesgo evidente y avisar a las autoridades para que profesionales determinen si la estructura es segura.