Extorsiones tienen en jaque a los conductores de Soacha

Conductores de transporte informal y de servicio público denuncian nuevas amenazas y cobros extorsivos para poder trabajar.

Los conductores de transporte informal y de servicio público de Soacha volvieron a encender las alarmas por una nueva ola de extorsiones que, según denuncian, los mantiene bajo permanente intimidación. Después de casi dos meses de aparente calma, los transportadores aseguran que nuevamente comenzaron a recibir mensajes amenazantes en los que delincuentes les exigen el pago de 25.000 pesos semanales para permitirles continuar con su actividad laboral.

De acuerdo con los testimonios de las víctimas, las amenazas llegan a través de mensajes enviados por WhatsApp. En estas comunicaciones, quienes se identifican como alias «Moisés» exigen el pago de una cuota semanal y advierten que quienes se nieguen podrían convertirse en el próximo objetivo de ataques. Incluso, los mensajes incluyen fotografías de presuntos artefactos explosivos y amenazas de muerte para aumentar la presión sobre los conductores.

Mensajes amenazantes enviados por WhatsApp.

Los transportadores relatan que el dinero debe ser entregado de manera periódica para evitar represalias mientras trabajan en las diferentes rutas del municipio. La situación ha generado un ambiente de miedo e incertidumbre entre quienes dependen del transporte para sostener a sus familias.

Según los afectados, las intimidaciones reaparecieron luego de que las autoridades adelantaran operativos contra una estructura criminal que, durante varios meses, redujo la presión extorsiva sobre el gremio. Sin embargo, los nuevos mensajes hacen referencia a hechos violentos ocurridos en el pasado y aseguran que la organización delincuencial mantiene el control sobre el territorio, lo que ha incrementado el temor entre los conductores.

El impacto de estas amenazas ya comienza a reflejarse en el sector. Algunos transportadores aseguran que contemplan vender sus vehículos o abandonar la actividad por miedo a convertirse en víctimas de un atentado, mientras otros continúan trabajando bajo el riesgo constante de ser atacados si no acceden a las exigencias económicas.

Aunque en los mensajes aparece el nombre de alias «Moisés», las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación. De acuerdo con información conocida por algunas de las víctimas tras reunirse con funcionarios del Gaula, una de las hipótesis apunta a que otro grupo delincuencial estaría utilizando ese alias para sembrar temor entre los conductores y mantener el cobro de las extorsiones.

Los mensajes extorsivos enviados a los conductores incluyen fotografías de presuntos artefactos explosivos, como granadas, y amenazas de muerte para intimidarlos y presionarlos a pagar cuotas semanales para poder trabajar.

Los transportadores hicieron un llamado urgente a la Policía, al Gaula y a las demás autoridades competentes para reforzar las acciones de seguridad y desarticular a los responsables de estas amenazas. Insisten en que trabajar en Soacha se ha convertido nuevamente en una actividad de alto riesgo y que decenas de familias viven con la incertidumbre de no saber si podrán regresar sanas y salvas a sus hogares al finalizar la jornada.

La reaparición de estos cobros extorsivos revive una de las principales preocupaciones del sector transporte en Soacha, donde durante los últimos años las amenazas de organizaciones criminales han afectado tanto a conductores de transporte informal como de servicio público, generando un grave impacto en la seguridad y en la economía de quienes dependen diariamente de esta actividad.