PACTO HISTÓRICO: El desafío de las consultas “abiertas”

Por Ángel Humberto Tarquino**

Uno de los principales escenarios políticos que tendrá que enfrentar el Pacto Histórico (PH) en todo el país a partir de las decisiones que adopte su primer Congreso Nacional previsto para noviembre o diciembre, será la realización de consultas “abiertas” para elegir sus aspirantes a los diferentes cargos de representación departamental y municipal.

Esta decisión constituye sin duda un desafío político de enormes dimensiones, no solo por la complejidad propia de estos mecanismos de elección, sino sobre todo por los riesgos que entrañan y de las cuales puede derivarse un escenario electoral altamente disputado, en el que aparezcan como por arte de magia las versiones locales de Polo Polo y Jota P. Ya nos sucedió, y como dice el refrán popular, “al perro no lo capan dos veces”.

Ante esta perspectiva, será indispensable cerrar filas en torno a la unidad interna del PH y de las distintas fuerzas políticas y sociales que lo integran. Sin embargo, la unidad formal o electoral no es suficiente. Será necesario construir acuerdos programáticos claros, mecanismos transparentes de participación y criterios políticos que permitan preservar la identidad de propósitos de cara a la ciudadanía

No pongo en duda ni cuestiono la legitimidad y legalidad de las consultas en términos de la participación popular, toda vez que es la forma más amplia, incluyente y democrática de participar y tomar decisiones políticas relacionadas con la elección de los representantes más idóneos ética, política y administrativamente

La consulta debe ser una prueba que medirá la madurez y avance en la consolidación del Pacto Histórico y los sectores progresistas y democráticos locales, y no una expresión pública y vergonzosa en su retroceso por la unidad. Y otra, una prueba de su capacidad de seleccionar y depurar el ingreso de eventuales indeseables que, en lugar de avanzar, terminen rompiendo el proceso de unidad y frustren la llegada al poder.

El ascenso al poder de los sectores más conservadores, reaccionarios y ultramontanos, fruto del fraude electoral, la manipulación de los sistemas digitales y la injerencia imperialista, voltearon a su favor la decisión de los colombianos por un estrecho margen, muy a pesar del poderoso arsenal de recursos utilizado para ello, emprendiendo la tarea de desmontar las reformas logradas con mucha dificultad en el pasado gobierno, arrecieron la ofensiva contra las estructuras criminales, disidencias, paramilitares y narcotraficantes y avanzan en la desaparición y el estrangulamiento económico de la JEP para que los delitos de lesa humanidad que están pendientes de reconocimiento por parte de sus autores queden en la impunidad mientras el relato que se difunde crea una realidad ficticia de caos y anarquía para justificar el estado de excepción y gobernar por decreto, la intimidación y la muerte.

Las actuales circunstancias de avance del fascismo en diferentes países de América Latina del cual Colombia no está exento, en pocos días han mostrado sin atenuantes sus talante autoritario y dictatorial así como sus verdaderos propósitos de aniquilación física de sus opositores, por lo que demanda de toda la nación colombiana la construcción de un frente unido antifascista que se oponga a los intentos de eliminación de los logros sociales alcanzados durante el primer gobierno progresista de nuestra historia.

ahtarquinog@gmail.com

**Ángel Humberto Tarquino (Soacha, 1960), sociólogo, docente, escritor, historiador, periodista y columnista de SOACHA ILUSTRADA.

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