Colombia registró casi 88.000 muertes por enfermedades cardiovasculares en 2025

El colesterol elevado puede avanzar sin síntomas y aumentar el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular. El control médico es clave para prevenir complicaciones.

Colombia registró 87.894 muertes por enfermedades del sistema circulatorio en 2025, un promedio de aproximadamente diez fallecimientos por hora, según las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La cifra representa un aumento del 3,1 % frente a 2024 y refuerza la importancia de prevenir los factores de riesgo cardiovascular, entre ellos el colesterol LDL elevado, conocido popularmente como «colesterol malo».

Aunque la actividad física, una alimentación equilibrada y el control del peso contribuyen a proteger la salud, existe un factor que no puede identificarse por las sensaciones del cuerpo: los niveles elevados de colesterol LDL. Esta condición suele avanzar sin síntomas y puede favorecer la acumulación de placas en las arterias, lo que aumenta el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular isquémico.

El colesterol elevado puede pasar inadvertido

Contar los pasos diarios, registrar las horas de sueño y vigilar el peso son hábitos cada vez más frecuentes. Sin embargo, estas medidas no permiten determinar si el colesterol LDL se encuentra dentro de los niveles recomendados ni descartar la acumulación de placas en las arterias.

Cuando el colesterol se deposita en las paredes arteriales, puede contribuir al desarrollo de la aterosclerosis, una enfermedad que estrecha los vasos sanguíneos. Si una placa se rompe y se forma un coágulo que bloquea la circulación, puede desencadenarse un infarto o un accidente cerebrovascular isquémico, dependiendo de la zona afectada.

Por eso, sentirse bien no significa necesariamente tener el colesterol bajo control. La evaluación requiere un examen de sangre y una interpretación médica que tenga en cuenta los antecedentes personales y familiares, así como otros factores de riesgo, entre ellos la diabetes, el tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad.

Las cifras del DANE muestran que la tasa nacional de mortalidad por enfermedades del sistema circulatorio llegó a 165,7 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en 2025, después de tres años consecutivos de descenso.

Por departamento de residencia, Quindío registró la tasa más alta, con 247,9 muertes por cada 100.000 habitantes. Le siguieron Tolima, con 233,9, y Valle del Cauca, con 224,3, todos por encima del promedio nacional.

Este grupo estadístico comprende distintas enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, por lo que no debe interpretarse como una cifra exclusiva de muertes por infartos. Entre sus principales componentes se encuentran las enfermedades isquémicas del corazón, que en 2024 representaron el 17 % de las defunciones del país y fueron la principal causa de muerte, según los datos citados.

La meta de colesterol depende del riesgo de cada persona

Conocer el resultado del examen es apenas el primer paso. Los niveles de colesterol que se consideran adecuados dependen del riesgo cardiovascular individual, por lo que dos personas con resultados similares pueden necesitar objetivos de tratamiento diferentes.

“Dos personas pueden tener el mismo nivel de colesterol LDL y necesitar metas diferentes”, explica Carlos Salamanca, gerente médico de Sanofi. Según el especialista, la evaluación debe considerar los antecedentes médicos personales y familiares, además de factores como la diabetes, los infartos previos, el tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad. También señala que las condiciones sociales, incluida la pobreza, adquieren cada vez más relevancia en el análisis del riesgo.

El seguimiento médico permite establecer la meta correspondiente, verificar si se está alcanzando y determinar si es necesario ajustar el tratamiento. Las dificultades para cumplir las indicaciones o acceder a los medicamentos deben comunicarse al equipo de salud para buscar alternativas adecuadas.

La vigilancia es especialmente importante para quienes ya han sufrido un infarto o un accidente cerebrovascular isquémico, pues estas personas requieren medidas rigurosas para reducir el riesgo de nuevos episodios. El control del colesterol LDL debe acompañarse del manejo de los demás factores de riesgo.

La recomendación general es mantener el colesterol LDL en niveles adecuados durante el mayor tiempo posible, con medidas preventivas que comiencen desde etapas tempranas de la vida y se ajusten a las necesidades de cada paciente.

El impacto también alcanza al sistema de salud y las familias

Las enfermedades cardiovasculares no solo representan una carga de mortalidad. También generan costos para el sistema de salud y pueden provocar discapacidad, pérdida de autonomía, ausencias laborales y nuevas responsabilidades para las familias y los cuidadores.

Un análisis divulgado por el Banco de la República señaló que las enfermedades cardiovasculares contribuyeron al aumento de los costos de atención observado entre 2017 y 2021. En este último año, el gasto estimado en atención para cinco grupos de enfermedades crónicas estudiados superó los $6 billones.

La cifra incluye consultas, procedimientos, urgencias y hospitalizaciones, pero no contempla medicamentos ni gastos no financiados por la Unidad de Pago por Capitación (UPC). Además, corresponde al conjunto de enfermedades analizadas y no exclusivamente a las cardiovasculares.

Frente a este panorama, la prevención requiere combinar hábitos saludables, identificación temprana de los factores de riesgo, controles periódicos y seguimiento médico. En el caso del colesterol LDL, detectar una alteración y mantenerla bajo control puede contribuir a reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares y sus consecuencias personales, familiares y económicas.

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