Florida puso en marcha este viernes los primeros vuelos de deportación desde el improvisado centro de detención “Alligator Alcatraz”, en medio de una nueva ofensiva migratoria estatal respaldada por el gobierno de Donald Trump y cuestionada por organismos de derechos humanos.

Los primeros vuelos de deportación desde el controvertido centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, en el sur de Florida, despegaron este viernes 25 de julio mientras el estado se prepara para una intensificación de los arrestos de inmigrantes indocumentados, según confirmaron autoridades estatales y federales.
“Hemos tenido dos o tres vuelos de deportación y seguiremos haciéndolo. Hasta 100 personas que se encontraban ilegalmente en Florida ya han sido deportadas”, declaró Garrett J. Ripa, director ejecutivo asociado interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El gobernador Ron DeSantis visitó el campamento y celebró lo que calificó como “un logro extraordinario”, en referencia al campamento construido en apenas ocho días en los Everglades, a una hora de Miami. Las instalaciones improvisadas buscan dar respaldo logístico a la agresiva agenda de deportaciones impulsada por el expresidente Donald Trump en su segundo mandato.
El destino exacto de los vuelos permanece sin revelar, y la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, se limitó a declarar: “¡Enciendan los aviones de deportación!”.
Las condiciones en “Alligator Alcatraz”, levantado sobre la pista del Aeropuerto Dade-Collier, han sido objeto de fuertes críticas. Más de 30 personas se encuentran en celdas de malla metálica, con acceso limitado a baños, agua potable, duchas y atención médica, según testimonios recogidos por medios estadounidenses. “Es una especie de tortura”, denunció un detenido. Otro comparó el lugar con “una jaula para perros”.
Legisladores y organizaciones civiles han expresado preocupación por las condiciones precarias, el acceso restringido a asistencia legal y los posibles impactos ambientales del centro. Además, existe inquietud por la seguridad ante la inminente llegada del pico de la temporada de huracanes. Aunque el campamento soportaría vientos de hasta categoría 2, una tormenta más potente obligaría a evacuar el área, advirtió el director de gestión de emergencias, Kevin Guthrie.
Con 8.500 metros de cercado, 300 cámaras de seguridad y una fuerza de más de 400 agentes —incluidos 200 efectivos de la Guardia Nacional—, “Alligator Alcatraz” tiene capacidad inicial para albergar a unos 2.000 detenidos, cifra que puede expandirse “según la demanda”, según ICE.
Florida ha duplicado su capacidad de detención en los últimos días y lidera a nivel nacional en la implementación del programa federal 287(g), que permite a las autoridades estatales y locales colaborar directamente con ICE. Más de 1.800 oficiales en Florida ya cuentan con credenciales para realizar operativos migratorios.
“Habrá una oleada de arrestos”, anticipó Larry Keefe, director de la Junta Estatal de Control de Inmigración. “Y lo que ven aquí en ‘Alligator Alcatraz’ es solo el comienzo de lo que vendrá”.