El cañador de San Roque

Por Ángel Humberto Tarquino**

El ex alcalde de Soacha Juan Carlos Saldarriaga Gaviria nuevamente baraja la posibilidad no tanto de ser presidente de Colombia, aspiración bastante utópica, en contrario a la de obtener el respaldo político para su inocultable aspiración al Senado en 2026.

En esta ocasión las dificultades económicas para su campaña no serán un problema en su aspiración, que por cierto dejó resueltas gracias a los réditos económicos derivados de su paso por la alcaldía de Soacha. En el plano electoral dejó plantado un cultivo de votos que igualmente representara un considerable capital político endosado transitoriamente a su candidato a la alcaldía Dany Caicedo para darle en cuerpo ajeno continuidad a su proyecto político en Soacha y que finalmente se vio frustrado por la derrota que le infringió la maquinaria ‘periquista’.

Luego de su controvertido y cuestionado paso por la administración municipal después de cuatro frustrados intentos de gobernar, y en el que a pesar de tener a su servicio un concejo cuya mayoría absoluta estuvo subordinado a sus intereses políticos y por supuesto económicos, en la actualidad enfrenta varias investigaciones de la Contraloría General de la Republica y la Procuraduría General de la Nación.

No obstante los cuestionamientos de su pobre gestión y desempeño en la pandemia, el abusivo y exagerado incremento del impuesto predial, la cuestionada creación de una empresa de economía mixta para realizar la actualización y la gestión catastral, el suntuoso proyecto de construir un puente de cristal sobre el rio Bogotá en el Salto del Tequendama, el empréstito por cuatrocientos mil millones con el que dejó hipotecada la ciudad en los próximos 30 años son entre otras sus mejores cartas de presentación.

Las obras inconclusas de su gestión de gobierno como el Centro Administrativo Municipal, el centro de protección animal, el Centro de Seguridad de la policía, en pleno detrimento patrimonial actualmente y la recuperación de la malla vial de la comuna 6 sin ejecutar entre otros ejemplos, no le han impedido reaparecer en el escenario de la política nacional, pues gobernar mal y enriquecerse bien parecen ser el principal requisito para presentarse como salvadores de la crisis a la que han llevado a Soacha.

Recurriendo a un discurso demagógico y populista que pretende estar por encima del bien y del mal, el cañador paisa intenta colarse en alguna de las listas al senado que conformaran las elites de partidos tradicionales que tienen sumido el país en la peor crisis de corrupción de su historia y que se oponen rabiosamente a darle tramite a las reformas presentadas por el gobierno nacional.

La opinión pública no puede olvidar que Saldarriaga Gaviria intentó llegar en cuatro oportunidades al primer cargo de la ciudad y que luego su paso como alcalde fue un rotundo fracaso siendo el gobernante que más defraudo a sus electores, y de los que nuevamente y sin sonrojarse espera nuevamente su apoyo para su aspiración de llegar al poder legislativo.

Sin la menor vergüenza y sin el menor pudor en diferentes actos públicos, entrevistas y declaraciones Saldarriaga Gaviria cree estúpidos a los ciudadanos de Soacha y del país cuando sale a promover, en una evidente actitud dictatorial, la cadena perpetua en contra del precandidato Daniel Quintero ex alcalde de Medellín por presuntos hechos de corrupción que ni la justicia misma siquiera ha establecido.

ahtarquinog@gmail.com

**Ángel Humberto Tarquino (Soacha, 1960), sociólogo, docente, escritor, historiador, periodista y columnista de SOACHA ILUSTRADA.