La amenaza que pone en riesgo las playas de América Latina

La desaparición de playas en América Latina es un fenómeno acelerado por el cambio climático, el aumento del nivel del mar y la urbanización descontrolada. Expertos advierten que, sin medidas urgentes, balnearios icónicos podrían perderse para siempre en las próximas décadas.

Playa de Riohacha, afectada por la erosión. Imagen-Picture-Allianc

Las imágenes del pueblo costero de Atafona, en Río de Janeiro, son un llamado de alerta: el mar se ha tragado más de 500 casas y obligado a los habitantes a abandonar lo que fue un popular balneario. Esta realidad se repite a lo largo de toda la región, desde México hasta Chile, donde el océano avanza sobre la tierra, destruye infraestructura, desplaza comunidades y amenaza ecosistemas clave.

La erosión costera afecta a todos los países latinoamericanos, incluidos destinos turísticos de renombre. En México, Brasil, Colombia, Argentina y Chile se pierden metros de playa cada año. La situación es particularmente crítica en sitios con intensa actividad turística, donde la construcción de hoteles y puertos ha modificado la dinámica natural de las costas.

Cambio climático y urbanización: la tormenta perfecta

Playa de Mar del Plata, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Imagen: Victor R. Caivano/AP Photo/picture alliance

El aumento del nivel del mar, el incremento de huracanes y tormentas más intensas, sumado a la construcción en zonas de riesgo, han creado un escenario preocupante.

“Estamos viendo un incremento de casos de erosión vinculados a un mal manejo de la zona costera. La urbanización en áreas de dunas y manglares debilita los ecosistemas y acelera el proceso”, explica Gustavo Barrantes, presidente de la Red Latinoamericana de Erosión Costera (RELAEC).

Según datos de RELAEC, las tasas de erosión varían de 0,5 a 1 metro por año, aunque hay lugares donde el retroceso supera los tres metros. Incluso áreas protegidas y arrecifes de coral están siendo arrasados.

En Chile, las marejadas se han vuelto un fenómeno recurrente. Solo en la costa central se registran 40 eventos al año, con olas de hasta 11 metros que destruyen viviendas y carreteras.
En Argentina, el sudeste bonaerense es la zona más afectada, pero la erosión ya se extiende hacia otras provincias. En Colombia, casi la mitad de las playas presentan problemas, con tasas de hasta cuatro metros de retroceso en zonas de La Guajira.

Impacto económico y social

Erosión por marejadas en la playa de Reñaca, en Chile. Imagen: Centro UC Observatorio de la Costa

La erosión no solo transforma el paisaje: provoca pérdidas millonarias en infraestructura, afecta el turismo y pone en riesgo fuentes de agua dulce debido a la intrusión de agua salada.
“Cada edificio construido frente al mar incrementa la exposición de las personas a riesgos que sabemos que son recurrentes”, advierte Carolina Martínez, directora del Centro UC Observatorio de la Costa.

El desafío de legislar

Playa de Atafona, en Río de Janeiro, Brasil. Sube el nivel del mar, y la población queda expuesta a los huracanes y marejadas. Las edificaciones en la zona costera, sin embargo, no se detienen. Un ingrediente para acelerar la erosión de las playas.

Uno de los mayores obstáculos es la falta de una legislación integral. En la mayoría de países, las normas son dispersas y no consideran el manejo de la costa como un sistema completo que incluye playas, dunas y humedales.
Martínez impulsa en Chile una nueva ley que incorpore planificación territorial, restricción de construcciones en áreas de riesgo y restauración de ecosistemas naturales.

Los expertos coinciden en que las soluciones deben priorizar la naturaleza:

  • Conservación de dunas y manglares, que actúan como barreras naturales.
  • Restauración de bosques de algas, que reducen la energía del oleaje.
  • Reubicación planificada de comunidades en riesgo.
  • Regulación de la extracción de áridos y construcción de puertos.

El repoblamiento artificial de arena puede ser útil en zonas turísticas, pero es costoso y sus resultados pueden ser temporales si no se controlan las causas de la erosión.

Una urgencia regional

Investigadores de toda América Latina trabajan en un diagnóstico conjunto para identificar las zonas más críticas y proponer medidas de contención. “El problema llegó para quedarse”, afirma Barrantes, quien insiste en que se requiere acción inmediata para evitar que las playas se conviertan en un recuerdo.

Fuente: Deutsche Welle