El departamento se alista para enfrentar el segundo pico invernal con nuevos protocolos, fortalecimiento de cuerpos operativos y campañas de prevención comunitaria.
Cundinamarca ha atravesado un año complejo en materia de desastres naturales. Incendios forestales que arrasaron con más de mil hectáreas y lluvias que han provocado emergencias en distintos municipios han puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades.
Entre enero y septiembre de 2025, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) reportó 263 incendios, de los cuales 201 afectaron cobertura vegetal, 61 estructuras y uno una enramada. Las llamas comprometieron 1.097 hectáreas en 71 municipios de 15 provincias. Tan solo en septiembre se presentaron 91 incendios en 35 municipios, con una afectación de 514 hectáreas, especialmente en Oriente, Sabana Centro, Soacha, Tequendama y Magdalena Centro.
Por el lado opuesto, las lluvias han generado 381 emergencias en 83 municipios, que incluyen 205 movimientos en masa, 97 inundaciones, 35 crecientes súbitas, 33 vendavales y 8 avenidas torrenciales, además de granizadas y tormentas eléctricas. En septiembre, la provincia de Oriente fue la más golpeada, con 33 emergencias concentradas en Guayabetal, Chipaque, Quetame y Cáqueza.

Frente a este panorama, la Gobernación de Cundinamarca adelanta acciones de gestión del riesgo a nivel departamental y municipal. Se están actualizando protocolos de respuesta, fortaleciendo la capacidad operativa de los cuerpos de socorro y promoviendo la cultura de autoprotección en la ciudadanía.
William Rozo, director de la UAEGRD, recordó que la prevención comienza en el hogar: “Evitar quemas, reportar incendios a tiempo y estar atentos a las señales de deslizamientos o crecientes súbitas son acciones clave para reducir los riesgos”.
Las autoridades advirtieron que el segundo pico de lluvias se extenderá en las próximas semanas y que la preparación será fundamental para evitar que las emergencias climáticas se conviertan en tragedias.