Pacto Histórico Cundinamarca: ¿Tirios y Troyanos?

Por Ángel Humberto Tarquino**

A riesgo de ser considerado hereje me atrevo a escribir estas líneas por algunas razones fundamentales: La primera porque ha sido un compromiso de vida aportar con coherencia a la unidad de todos los sectores de izquierda; en segundo lugar porque las fuerzas que convergen en el Pacto Histórico lo hicieron para intentar una vez más la unidad históricamente esquiva que no ha permitido alcanzar el poder, y no para hacerla más lejana y volverla una utopía más; en tercer lugar porque a pesar de todo, creo en la sensatez de su dirigencia, la madurez de sus líderes y el trabajo comprometido de sus militancias.

Después de una campaña llena de toda suerte de situaciones conflictivas, tensiones, desencuentros y desafiantes reciprocas, la consulta no trajo resultados sorpresivos. Como en su momento lo manifesté a un reconocido dirigente político, el ganador de la consulta sería Heiner en virtud de un resultado importante durante su intento a la alcaldía de Soacha. Era la mayor votación de un candidato de la izquierda en el departamento con la excepción de Bogotá, lo cual por sí mismo se consideraba en el precedente más importante de su trayectoria luego de su paso por el concejo municipal.

El resultado alcanzado por la candidata Natalia Moreno en términos electorales, más allá de ser considerado como resultado de la intromisión del gobierno local y departamental, responde  al castigo que la militancia del PDA inflingió a su representante Eduard Sarmiento Hidalgo como se vio reflejado en la votación en su aspiración a la curul en el senado, empezando por su ciudad Zipaquirá y las ciudades más importantes del departamento como Soacha.

Es necesario dejar claro que el efímero paso de Natalia por el concejo se obtuvo por una votación también histórica que le dio oportunidad de ser curul, y que en cierto modo valido con ese apoyo que recibió de diferentes sectores de la población  de Soacha, y la inconformidad que recogió en Cundinamarca por el ausentismo de Eduard Sarmiento en las provincias, lo que le daba claramente la oportunidad de ubicarse en los primeros lugares de la lista en la consulta como en efecto ocurrió.

Así las cosas, bajo esas conflictivas circunstancias, no hay ganadores pero sí perdedores si se continua profundizando en los comentarios desobligantes y descalificadores, señalamientos de lado y lado, posturas retadoras y toda suerte de improperios que no dejara sino perdedores y nuevas frustraciones para los ciudadanos y la afectación a la necesidad y posibilidad de obtener una victoria contundente en las elecciones presidenciales y legislativas.

La grandeza y el liderazgo no radica en la fuerza del triunfo, debe ser producto de la generosidad en el triunfo y la dignidad en la derrota, en ser capaces de reconocernos como diferentes sin exclusiones, sin estigmatizaciones en las que se suele incurrir en momentos de euforia desbordada que puedan llevar a la crisis profunda e irreversible a un proyecto común de muchos años de esfuerzos, sacrificios y vidas.

De la madurez y responsabilidad de cada uno de los liderazgos depende que el actual proceso no solo continúe sino que se fortalezca y aumente sus posibilidades de triunfo en función del interés general antes que del individual o personal.

Mi invitación respetuosa, fraternal y vehemente es a que se realice un reconocimiento reciproco y respetuoso de las fuerzas que han confluido en este proyecto y se proceda pronto a acordar y coordinar diálogos en el mejor espíritu critico y autocrático para llegar cohesionados y fortalecido a la campaña de 2026 y ganar en forma contundente y sin atenuantes. En sus manos queda el futuro de la unidad y la esperanza de todos los soachunos, cundinamarqueses y colombianos

Río de Janeiro noviembre 6 de 2025

ahtarquinog@gmail.com

**Ángel Humberto Tarquino (Soacha, 1960), sociólogo, docente, escritor, historiador, periodista y columnista de SOACHA ILUSTRADA.