La salida de viajeros por el municipio de Soacha se convirtió en un verdadero calvario. Cientos de personas tardaron entre tres y cuatro horas en recorrer el corredor de la Autopista Sur, en medio de trancones históricos que desbordaron las medidas anunciadas por las autoridades locales y departamentales.
Como un desastre total fue calificada por los propios viajeros la salida de Bogotá por el municipio de Soacha durante la temporada alta de fin de año. El corredor de la Autopista Sur, uno de los principales ejes viales del centro del país, registró extensos y prolongados atascos que llevaron a que cientos de conductores y pasajeros invirtieran entre tres y cuatro horas para abandonar la capital.
Pese a que con antelación la Gobernación de Cundinamarca, la Secretaría de Movilidad de Bogotá y la Alcaldía de Soacha anunciaron un plan especial para enfrentar el alto flujo vehicular, las medidas resultaron insuficientes para organizar y agilizar el tránsito. Lejos de aliviar la congestión, los controles y desvíos quedaron cortos frente a la magnitud del colapso vial.
Uno de los principales factores señalados por los ciudadanos es la construcción de la troncal de TransMilenio en Soacha, una obra que completa más de ocho años de ejecución sin mostrar mejoras sustanciales en la movilidad del sur de Bogotá. Las intervenciones reducen el número de carriles disponibles y generan cuellos de botella permanentes, especialmente en temporadas de alta demanda como las fiestas de fin de año.
Desde comienzos de diciembre de 2025, la Secretaría de Movilidad de Bogotá activó un plan especial para garantizar la seguridad vial y gestionar el incremento de vehículos. Según las proyecciones oficiales, cerca de 580.000 automotores se desplazarán por la región durante las festividades, y aproximadamente el 30 % de ese flujo transitará por la Autopista Sur.
No obstante, las obras correspondientes a las fases 2 y 3 de TransMilenio en Soacha han intensificado los trancones. Como medidas de mitigación, las autoridades habilitaron una ruta alterna, desplegaron más de 200 operativos de control y activaron corredores adicionales en coordinación con la Gobernación de Cundinamarca.
Aun así, para miles de viajeros el balance fue negativo. La congestión, la falta de soluciones estructurales y el retraso prolongado de las obras volvieron a evidenciar una problemática crónica: salir de Bogotá por el sur sigue siendo una odisea, especialmente cuando coinciden obras inconclusas y temporadas de alto flujo vehicular.