León XIV reconoce los frutos misioneros del movimiento, pero advierte contra el aislamiento, la rigidez y cualquier forma de presión en la acción pastoral.
El Papa León XIV animó al Camino Neocatecumenal a continuar su misión evangelizadora “sin cerrarse”, subrayando que el celo por anunciar el Evangelio debe ir siempre acompañado de caridad, respeto a la conciencia personal y comunión con toda la Iglesia. El mensaje fue dirigido a unos 1.000 catequistas itinerantes reunidos en el Vaticano el pasado 19 de enero.
“Dentro de la Iglesia, ningún don de Dios es más importante que otro —excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos— y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superior a los hermanos o para excluir a quienes piensan diferente”, afirmó el Pontífice, marcando el eje central de su exhortación.
Reconocimiento y llamado al discernimiento
Durante la audiencia, el Papa destacó los frutos de la labor evangelizadora del Camino Neocatecumenal, a la que calificó como “una valiosa contribución a la vida de la Iglesia”. Subrayó, en particular, su capacidad para acercar a quienes se han alejado de la fe o la viven de manera debilitada.
“A todos, especialmente a aquellos cuya fe se ha oscurecido, les ofrecéis la posibilidad de un itinerario espiritual para redescubrir el significado del Bautismo y el llamado a ser discípulos y testigos del Señor en el mundo”, señaló.
No obstante, León XIV advirtió que la misión evangelizadora exige también “vigilancia interior y una sabia capacidad crítica”, para discernir riesgos que pueden surgir en la vida espiritual y eclesial. Recordó que todo carisma es concedido “por el bien común” y al servicio de la misión de la Iglesia en su conjunto.

Unidad, no exclusión
El Papa insistió en que, aunque la misión del Camino Neocatecumenal sea “distintiva”, no debe ser “excluyente”. Invitó a sus miembros a vivir su espiritualidad sin aislarse del resto del cuerpo eclesial y a ser “constructores y testigos de la comunión”.
“Hacéis mucho bien, pero el objetivo es permitir que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre su camino de vida y la conciencia de cada individuo”, afirmó. En esa línea, pidió avanzar “con alegría y humildad, sin cerrarse”.
Libertad frente a la coerción
Uno de los puntos más enfáticos del discurso fue la defensa de la libertad personal en la acción pastoral. “Donde está el Espíritu del Señor, hay libertad”, recordó el Pontífice, al advertir que la proclamación del Evangelio y la catequesis deben estar libres de coerción, rigidez o moralismo.
“Estas actitudes generan culpa y miedo, más que liberación interior”, afirmó, en una reflexión que evocó advertencias similares hechas por el Papa Francisco en 2014, cuando llamó a respetar la libertad de quienes deciden buscar, fuera del Camino, otras formas de vida cristiana.
Un movimiento con presencia global
En el encuentro participaron Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, junto con el padre Mario Pezzi y María Ascensión Romero, miembros del equipo internacional responsable del movimiento. Fundado en España en la década de 1960 y definido por san Juan Pablo II como un “itinerario” de formación católica, el Camino está presente en 139 países, con más de 20.300 comunidades en 6.197 parroquias y 936 familias en misión en 68 países.
Tras la audiencia, el movimiento informó que Argüello entregó al Papa una copia del ícono del Buen Pastor, pintado en 1982, así como una publicación de su iconografía, en el contexto de una eventual visita pontificia a España.
Con este mensaje, el Papa León XIV reafirma el respaldo de la Iglesia al Camino Neocatecumenal, al tiempo que traza una línea clara: evangelizar con fervor, sí, pero siempre desde la caridad, la libertad y la plena comunión eclesial.