Sectores políticos y mediáticos de extrema derecha, varios en campaña anticipada para las elecciones de 2026, cuestionan la designación del líder indígena anunciada por el presidente Gustavo Petro.

El nombramiento de Alfredo Acosta Zapata como nuevo ministro de la Igualdad desató una ofensiva política y mediática encabezada por sectores de extrema derecha, que han convertido la designación en un nuevo eje de confrontación con el Gobierno del presidente Gustavo Petro, en un contexto marcado por el inicio anticipado de la carrera electoral hacia 2026.
Las críticas se centran en la formación académica y la experiencia administrativa del nuevo ministro. De acuerdo con la hoja de vida publicada por la Presidencia de la República, Acosta no cuenta con estudios universitarios ni con trayectoria previa en cargos del sector público, un argumento que ha sido amplificado por dirigentes opositores y medios corporativos alineados con la derecha.
El documento oficial señala que el funcionario acredita únicamente estudios de bachillerato, culminados en 1995, y no registra títulos técnicos, tecnológicos o profesionales. Su experiencia laboral se concentra en el ámbito organizativo indígena, particularmente como coordinador nacional de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), cargo que ejerció entre el 25 de enero de 2011 y el 30 de junio de 2025.
Durante más de 14 años, Alfredo Acosta ha desarrollado su liderazgo en escenarios comunitarios, sociales y de defensa territorial, además de su rol como referente de la guardia indígena, sin antecedentes en la administración estatal formal.
La ONIC, fundada en 1980, es la principal organización de representación política de los pueblos indígenas en Colombia. Agrupa a comunidades de todo el país y actúa como autoridad de gobierno indígena, con un papel central en la defensa de los derechos territoriales, culturales y políticos de los pueblos originarios, así como en la promoción de la autonomía, la identidad y el buen vivir.
Petro responde a la ofensiva política

Frente a lo que calificó como una reacción excluyente de sectores tradicionales del poder, el presidente Gustavo Petro salió en defensa del nombramiento a través de su cuenta de X, cuestionando la visión elitista desde la cual —según señaló— se evalúa la experiencia para construir políticas de igualdad.
“Quien le dijo a la prensa, que la experiencia para la construir igualdad se extrae de vivir en Chapinero alto y algunos cursos en la universidad privada de marras… Por eso han fracasado en Colombia. La equidad social de Colombia se hace con la participación de personas, grupos y sus líderes que han sido excluidos por siglos en el país. La equidad social no es un regalo de la aristoctacia, la equidad social es la lucha por el poder de quienes siempre han sido marginados”, escribió el mandatario.
Petro subrayó que el Ministerio de la Igualdad fue concebido precisamente para incorporar a líderes de sectores históricamente marginados, y no para reproducir los criterios tradicionales de la élite política y burocrática.
Críticas desde sectores en campaña

Una de las voces más visibles de la ofensiva fue la de la congresista Katherine Miranda, figura de la extrema derecha que actualmente se encuentra en campaña para su reelección al Senado en 2026. A través de su cuenta de X, Miranda cuestionó la idoneidad del nuevo ministro y alertó sobre el manejo de recursos públicos.
“El señor Alfredo Acosta acredita únicamente el bachillerato, no tiene estudios técnicos ni universitarios y tampoco experiencia en el sector público. El Ministerio de la Igualdad no es simbólico, maneja recursos públicos y toma decisiones que afectan a millones de colombianos”, afirmó la congresista.
Para Miranda, el nombramiento refleja improvisación y debilitamiento institucional, al priorizar criterios políticos sobre el mérito administrativo. Aunque reconoció que la experiencia de Acosta en la ONIC puede ser relevante en el plano social, sostuvo que “no equivale a experiencia en la administración pública ni prepara para dirigir un ministerio de la República”.
El debate alrededor de esta designación se inscribe en una disputa política de mayor alcance, donde sectores de extrema derecha han intensificado su confrontación con el Gobierno Petro, utilizando los nombramientos y las reformas sociales como banderas de campaña rumbo a las elecciones presidenciales y legislativas de 2026.