Más de 150 actores del sector público y privado, comunidades campesinas, academia y organizaciones sociales se reunieron en Bogotá para fortalecer la gobernanza territorial y la adaptación climática en el corredor de páramos Chingaza–Sumapaz–Guerrero–Guacheneque, estratégico para la seguridad hídrica de más de 10 millones de personas.
En las instalaciones de la Gobernación de Cundinamarca se llevó a cabo el encuentro “Hablemos sobre el Páramo”, un espacio de diálogo urbano-rural orientado a consolidar la protección de los ecosistemas de alta montaña y a promover una gestión sostenible del agua en el centro del país, incluida Bogotá.
La jornada hizo parte del proyecto Ordenamiento alrededor del agua y adaptación climática en el paisaje Chingaza–Sumapaz–Guerrero–Guacheneque, una iniciativa estratégica para la conservación de los complejos de páramo que abastecen de agua a Cundinamarca y la capital del país, y que cumplen un papel clave en la regulación climática regional.
Entre las metas del proyecto se destacan la restauración ecológica de 800 hectáreas, la reconversión productiva de 180 hectáreas, la construcción participativa de cuatro Planes de Adaptación Climática y la instalación de 32 puntos de monitoreo climático y de biodiversidad. También se contempla el fortalecimiento del Plan de Manejo del Parque Natural Regional Vista Hermosa de Monquentiva y la promoción de nuevas Reservas Naturales de la Sociedad Civil ante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

“La gobernanza en los territorios es una fase primordial para lograr resultados en la conservación. Este ejercicio de ordenamiento alrededor del agua y de adaptación al cambio climático nos permite articular los complejos de páramo Chingaza, Guerrero y Sumapaz, garantizando que la protección avance de la mano de las comunidades”, afirmó Diego Leandro Cárdenas Chala, secretario de Bienestar Verde de Cundinamarca.
A la fecha, el proyecto reporta la firma de 98 Acuerdos Voluntarios de Conservación, que representan cerca de 590 hectáreas en procesos de restauración y 130 hectáreas en reconversión productiva, además de la instalación de 26 puntos de monitoreo ambiental en el departamento.

Durante la apertura del evento, la directora de Paisajes de Alta Montaña de Conservación Internacional Colombia, Patricia Bejarano, destacó que la iniciativa es posible gracias a una alianza estratégica entre la Gobernación de Cundinamarca, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Fondo para la Vida y la Biodiversidad y la RAP-E Región Central.
El encuentro facilitó el intercambio de ideas y propuestas entre campesinos de la alta montaña, autoridades, ciudadanía, entidades nacionales y distritales, academia, sector privado y organizaciones comunitarias, con el objetivo de conformar un equipo de trabajo en gobernanza territorial que fortalezca las relaciones sociales y el uso responsable del territorio.
La jornada cerró con una metodología participativa en la que los distintos actores asumieron compromisos para consolidar un modelo de gobernanza ambiental sostenible, centrado en la protección de los páramos y en la adaptación al cambio climático como ejes del desarrollo regional.