Perú destituye a José Jerí y agrava la crisis presidencial

El Congreso declaró la vacancia por “inconducta funcional” tras solo cuatro meses de gestión. El nuevo titular del Legislativo asumirá la presidencia interina hasta el 28 de julio, en medio de investigaciones por presunto tráfico de influencias.

José Jerí

Perú vuelve a quedar sin presidente. El Congreso de la República aprobó la destitución de José Jerí, quien ejercía como mandatario interino desde octubre de 2025. Con esta decisión, el país suma siete jefes de Estado en apenas una década, reflejo de una profunda inestabilidad institucional.

La vacancia fue aprobada por inconducta funcional y falta de idoneidad para el cargo, luego de un juicio político motivado por investigaciones fiscales por presunto tráfico de influencias. Se requerían 58 votos para la destitución, cifra que fue alcanzada durante la sesión plenaria.

Sucesión inmediata y vacío temporal

El jefe encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, anunció que este miércoles a las 18:00 (23:00 GMT) el Parlamento elegirá a un nuevo presidente del Legislativo, quien automáticamente asumirá la jefatura del Estado de forma interina hasta el 28 de julio.

Entre tanto, el país quedará acéfalo por más de 24 horas, un hecho inédito en la historia reciente peruana.

Investigaciones y polémicas

Jerí, de 39 años y militante de Somos Perú, había asumido el poder el 10 de octubre tras reemplazar a Dina Boluarte, también destituida en un proceso similar. Su mandato debía extenderse hasta julio, con la misión de garantizar la transparencia de las elecciones generales previstas para el 12 de abril.

Sin embargo, su gestión se vio golpeada por revelaciones sobre reuniones no registradas con el empresario de origen chino Zhihua Yang, proveedor del Estado, así como por una investigación fiscal abierta en enero por presunto “tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses”. Según reportes, el entonces presidente habría asistido a uno de los encuentros con el rostro cubierto.

En las últimas semanas, la fiscalía abrió una segunda indagación por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en entidades del Ejecutivo.

Pese a las acusaciones, Jerí defendió su actuación. “Yo no he cometido ningún delito. Tengo la plena suficiencia moral para ejercer la presidencia”, declaró en entrevista televisiva días antes de la votación.

Debate político y presión electoral

Durante el debate parlamentario, legisladores de distintas bancadas cuestionaron su permanencia en el cargo. El congresista Jorge Marticorena afirmó que el Parlamento “puede corregir el error” de haberlo elegido, mientras que la izquierdista Susel Paredes sostuvo que la gestión no logró frenar el avance del sicariato y los homicidios.

El analista político Augusto Álvarez advirtió que un nuevo relevo presidencial —el cuarto en el actual lustro político— no resolverá la crisis estructural que enfrenta el país. Además, señaló que la rapidez del proceso estaría vinculada a la campaña electoral, que registra más de 30 candidatos presidenciales.

Uno de los aspirantes más críticos fue Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, quien encabeza varias encuestas y había exigido públicamente la renuncia de Jerí.

Una década de inestabilidad

Desde las elecciones de 2016, Perú atraviesa un ciclo de confrontación entre un Congreso fortalecido y un Ejecutivo debilitado por la fragmentación partidaria y la ausencia de consensos. En los últimos diez años, solo uno de siete mandatarios logró completar su periodo constitucional.

Jerí inició su gestión con una aprobación cercana al 60 %, impulsada por su discurso contra el crimen organizado. Sin embargo, su popularidad cayó al 37 % en febrero, en medio de las investigaciones y la creciente presión política.

La nueva transición abre otro capítulo de incertidumbre en Perú, a menos de dos meses de las elecciones generales y con una ciudadanía cada vez más escéptica frente a su clase dirigente.