Corte Suprema condenó a 8 años de prisión al representante Modesto Aguilera por acto sexual violento contra una joven en un hotel de Barranquilla. El tribunal también ordenó investigar a un familiar de la víctima por su presunta participación en el caso.

La Corte Suprema de Justicia de Colombia condenó en primera instancia al representante a la Cámara Modesto Aguilera, del partido Cambio Radical, a ocho años de prisión por el delito de acto sexual violento contra una joven mujer.
Según la sentencia, los hechos ocurrieron en 2020, en un hotel de Barranquilla, donde el congresista habría tocado y realizado actos sexuales contra la víctima sin su consentimiento.
El alto tribunal determinó que la joven fue llevada al lugar mediante engaño por su primo, Jonathan Enrique Torregrosa Viana, quien supuestamente la invitó a una reunión política y luego la dejó a solas con el parlamentario. Por este motivo, la Corte compulsó copias para que la Fiscalía investigue la posible responsabilidad de Torregrosa en los hechos.
Testimonio coherente y pruebas de contexto
Para la Sala de Primera Instancia, el relato de la víctima resultó consistente y coherente durante todo el proceso judicial. En su decisión, el tribunal subrayó que en sus tres intervenciones procesales mantuvo una narración clara y estable sobre lo ocurrido.
“La víctima, en sus tres apariciones procesales, mostró coherencia en su narración y existen elementos de corroboración periférica que fortalecen su credibilidad”, señaló la providencia judicial.
La Corte también valoró el contexto de confianza previo, la ausencia de motivos para mentir y las circunstancias posteriores al hecho, que reforzaron la veracidad del testimonio.
Desequilibrio de poder y presión laboral
En el análisis del caso, el tribunal destacó el desequilibrio de poder entre el congresista y la víctima. Entre los factores considerados estuvieron la diferencia de edad, la jerarquía política del acusado y la dependencia laboral de la familia de la joven respecto a gestiones realizadas por Aguilera.
De acuerdo con el expediente, la víctima contó lo sucedido a su madre en enero de 2020 tras experimentar una fuerte afectación emocional y temor de asistir sola a reuniones políticas. Parte de ese miedo estaba relacionado con que su madre y su hermano habían obtenido empleos gracias a la intermediación del congresista.
Posteriormente, cuando el caso salió a la luz, ambos fueron desvinculados de sus cargos, lo que, según el tribunal, reforzó la plausibilidad del temor que sentía la denunciante.
Interceptaciones y presunto intento de hackeo
La sentencia también menciona interceptaciones telefónicas que comprometerían a Torregrosa. En ellas, el hombre habría intentado averiguar si la víctima planeaba presentar una denuncia e incluso buscó acceder ilegalmente a su teléfono celular con la ayuda de un técnico en sistemas.
“Para la Sala instructora, la influencia del aforado y de Jonathan Torregrosa en asuntos laborales de la familia de la denunciante permitía inferir que el temor aludido por ésta para revelar lo ocurrido era razonable”, indicó la Corte.
Verificación de tiempo y lugar
Como parte del proceso probatorio, la Sala confirmó la existencia del hotel, así como la coincidencia de fecha y presencia del congresista, la víctima y su primo en Barranquilla a finales de octubre de 2020, cuando se habría cometido la agresión.
El fallo es de primera instancia, por lo que aún puede ser objeto de los recursos judiciales correspondientes. Sin embargo, la decisión marca un precedente relevante en casos de violencia sexual vinculados a figuras políticas en Colombia.