La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca puso en marcha tres puntos de carga gratuitos para vehículos eléctricos en Zipaquirá, el Neusa y Sopó, en una apuesta por facilitar la transición energética en la región.
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En medio del crecimiento de la movilidad eléctrica en Colombia, uno de los principales retos sigue siendo la infraestructura de carga. La escasez de electrolineras y su baja visibilidad obligan a muchos conductores a planear con precisión sus recorridos o incluso evitar trayectos por temor a quedarse sin batería.
Con el objetivo de reducir esta barrera, la CAR habilitó tres nuevas estaciones de recarga gratuitas, alimentadas con paneles solares, lo que las convierte en una alternativa sostenible y autosuficiente en gran medida.
Puntos habilitados
Las nuevas electrolineras están ubicadas en zonas estratégicas de la Sabana de Bogotá:
- Sede regional de la CAR en Zipaquirá (barrio Algarra I)
- Aula Ambiental Abierta del Embalse del Neusa
- Aula Ambiental Abierta en Sopó
Estas estaciones hacen parte de la primera fase de un proyecto más amplio que busca expandir la red de carga en la jurisdicción de la entidad.
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Cómo funciona el servicio
Los usuarios que lleguen a estos puntos deben tener en cuenta:
- El servicio es totalmente gratuito
- Tiempo máximo de carga: 2 horas por usuario
- Autonomía estimada en ese tiempo: 30 a 40 kilómetros
- Una carga completa puede tardar hasta 6 horas
Además de vehículos eléctricos, las estaciones permiten recargar motocicletas, patinetas y dispositivos electrónicos como celulares y computadores.
Inversión y alcance
El proyecto requirió una inversión cercana a $1.700 millones y beneficiará a más de 200.000 habitantes, así como a unos 150.000 visitantes anuales de los espacios ambientales administrados por la CAR.
El director general de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, aseguró que esta iniciativa responde al déficit de infraestructura de carga en el país:
“Debemos invertir para ofrecer soluciones reales a los ciudadanos y apoyar la transición hacia vehículos eléctricos, reduciendo las emisiones contaminantes”.
Con iniciativas como esta, la Sabana de Bogotá comienza a cerrar la brecha en infraestructura y a allanar el camino hacia una movilidad más limpia y sostenible.