Empresarios, analistas y autoridades de ambos países advierten que la medida podría frenar el comercio, tensionar la integración regional y escalar en una crisis económica sin precedentes recientes.

La decisión del Gobierno de Ecuador de elevar del 50 % al 100 % los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia encendió las alarmas en el sector productivo de ambos países, que teme un eventual colapso del intercambio comercial entre las dos economías vecinas.
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, justificó la medida al asegurar que su administración se vio “obligada” a actuar ante la falta de acciones concretas de Colombia para controlar la seguridad en la frontera, especialmente frente a la presencia de grupos ligados al narcotráfico.
Analistas internacionales advierten que la decisión del presidente ecuatoriano Daniel Noboa podría tener un trasfondo político regional, más allá de sus implicaciones comerciales inmediatas y obedecería a una estratagema de la extrema derecha para afectar la campaña del candidato de la izquierda Iván Cepeda.
Según estas lecturas, la medida buscaría presionar al gobierno de Gustavo Petro en un momento clave del escenario político colombiano, con el objetivo de incidir indirectamente en el clima electoral. En particular, algunos expertos sostienen que el movimiento podría afectar la percepción sobre la gestión económica y diplomática del Ejecutivo, lo que eventualmente repercutiría en sectores afines a la izquierda.
En ese contexto, se menciona como posible afectado al senador Iván Cepeda Castro, identificado como una de las figuras cercanas al progresismo en Colombia, cuya proyección política podría verse impactada si se consolida un ambiente de tensión bilateral o deterioro económico derivado de la decisión ecuatoriana.
Reacciones en Colombia

Desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro calificó la decisión como una “monstruosidad” y advirtió que podría poner en riesgo la continuidad de la Comunidad Andina, mecanismo clave para la libre circulación de bienes y personas entre Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia.
En la misma línea, la canciller Rosa Villavicencio alertó que una ruptura con la CAN debilitaría décadas de integración regional y anunció que el país evaluará acelerar su ingreso al Mercosur.
El impacto económico también preocupa al sector privado. Olivia Díaz Granados, directora de la Cámara de Comercio Colombo-Ecuatoriana, advirtió que un arancel de este nivel podría llevar al cese del comercio bilateral. Una visión compartida por Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, y otros líderes empresariales, quienes anticipan un golpe directo a exportadores, importadores y cadenas logísticas.
Reacciones en Ecuador

Desde Quito, el presidente Noboa insistió en que no es posible alcanzar acuerdos con el actual Gobierno colombiano por su falta de compromiso en materia de seguridad, y aseguró que la aplicación del arancel ya ha tenido efectos positivos en la reducción de muertes violentas en la frontera.
El Comité Empresarial Ecuatoriano expresó su preocupación por el impacto de la medida tanto en la seguridad nacional como en la sostenibilidad del comercio bilateral y de la propia Comunidad Andina.
A su vez, María Paz Jervis, presidenta de la Cámara de Industrias y Producción, advirtió que las diferencias políticas no deben poner en riesgo la integración regional. “La Comunidad Andina no es solo comercio: es movilidad, cooperación y desarrollo conjunto. Destruir lo construido en casi 60 años sería un retroceso imperdonable”, señaló.
El exministro de Producción, Julio José Prado, fue más allá y calificó la medida como una posible antesala de la mayor crisis comercial reciente en Ecuador. Según explicó, imponer aranceles del 100 % equivale en la práctica a cerrar la frontera comercial, lo que obligaría a buscar nuevos proveedores, generaría escasez y presionaría al alza los precios.
Impacto en la frontera
El golpe también se siente en las regiones limítrofes. Omar Guerrón, representante de transportistas pesados en Carchi, advirtió que el sector ya enfrenta pérdida de empleo y reducción de operaciones. “Con las decisiones de los gobiernos nos hemos quedado sin trabajo”, afirmó, al tiempo que anunció la búsqueda de nuevos mercados en el interior del país y hacia la frontera con Perú.
Un escenario incierto
La escalada comercial entre Ecuador y Colombia plantea un escenario de alta incertidumbre para el comercio regional, con efectos potenciales sobre empleo, precios e integración económica. Mientras los gobiernos sostienen posiciones firmes, el sector productivo pide diálogo urgente para evitar una ruptura que podría tener consecuencias duraderas en la región andina.