Por Natasha Avendaño**
Así no los hayamos percibido, el Servicio Geológico Colombiano registra un promedio de 2.500 sismos al mes a lo largo del territorio nacional; es decir, unos 80 movimientos telúricos al día, la mayoría imperceptibles, como el que sentimos el pasado miércoles en Bogotá, de magnitud 4,0, epicentro en Villavicencio y que coincidió con la suspensión del servicio de acueducto para instalar una gigantesca válvula que permitirá proteger la red de suministro ante un sismo de gran magnitud.
Esta fue la última de las cinco válvulas del sistema de control antisísmico que instalamos en el complejo Santa Ana, una de las principales estructuras encargadas de distribuir agua a gran parte de la ciudad. Y aunque el operativo generó un corte transitorio del servicio, los beneficios de esta obra tienen gran significado para la continuidad, confiabilidad y seguridad del abastecimiento de agua a la ciudadanía.
Para llevar agua potable a más de 10 millones de personas hemos construido una red de túneles que la transportan desde las plantas de tratamiento, extensas líneas de distribución que la conducen hasta los tanques de almacenamiento y, desde allí, kilómetros de tuberías encargadas de llevarla a los hogares de nuestros usuarios.
Estamos fortaleciendo esta gigantesca infraestructura para hacerla más resiliente frente a eventos sísmicos y así minimizar el riesgo de interrupciones del servicio por movimientos del suelo. A esto le apunta la instalación de válvulas y componentes estructurales de protección que se activan ante estos fenómenos para salvaguardar los túneles y demás estructuras críticas del sistema, asegurando una respuesta oportuna que evite afectaciones mayores en el abastecimiento de agua a la ciudad.
Y para lograrlo, desde la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAAB) hicimos un trabajo técnico y planificado durante varios años, comenzando por la estructuración del proyecto de renovación del sistema de control antisísmico del complejo Santa Ana con equipos de última tecnología: un sistema de control automatizado capaz de detectar condiciones anómalas -sobrevelocidades en el flujo- y activar mecanismos de protección de manera inmediata, así como válvulas estratégicas que nos permiten controlar y aislar grandes volúmenes de agua dentro del sistema, evitando daños en las estructuras.
También incorporamos un sistema de medición y monitoreo que nos permitirá conocer en tiempo real el caudal, la velocidad y las condiciones hidráulicas operativas, así como un sistema de control y automatización con sensores de presión, caudal y velocidad, que mejora nuestra capacidad de anticipación y respuesta. Instrumentación que va conectada a una red de comunicaciones confiable para el reporte de anomalías.
Este proyecto, en el que invertimos $14.500 millones, es el que nos permitirá proteger los túneles que transportan agua tratada desde la Planta Wiesner, minimizando riesgos y garantizando la estabilidad del sistema, incluso ante eventos extremos.
Pero esta no es la única intervención para salvaguardar nuestra infraestructura ante un sismo. Desde hace 20 años y bajo la norma técnica de sismorresistencia, venimos blindando el sistema matriz de acueducto, entre ellos el túnel de Los Rosales, el de Santa Bárbara y más de 68 tanques de almacenamiento distribuidos por toda la ciudad.
Además, para reducir la rigidez y posibles fracturas de las tuberías de gran diámetro y longitud, instalamos juntas flexibles que permiten moverse de forma similar a cómo se mueven las rodillas. Obras ejecutadas en las redes que abastecen el norte y noroccidente de Bogotá: líneas Tibitoc-Usaquén, Tibitoc-Casablanca y Wiesner-Suba, así como en las que abastecen el sur y suroccidente: líneas Silencio-Casablanca y Silencio-Vitelma. Porque nuestra prioridad es cuidar el agua para cuidar de todos, estamos preparados para enfrentar no solo los desafíos asociados al cambio climático, como las sequías o los periodos de lluvias intensas, sino también para garantizar la continuidad de nuestros servicios ante un evento de enorme magnitud.
Este enfoque, esencial para la protección de la vida y el bienestar de la ciudadanía, nos permite avanzar en el fortalecimiento de nuestro sistema de acueducto con tecnología moderna, infraestructura más segura y una gestión basada en la prevención del riesgo. No me cansaré de recordarles que asegurar el agua hoy es, ante todo, garantizar el futuro de Bogotá.
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**Natasha Avendaño, Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá