El Servicio Geológico Colombiano confirmó nuevas emisiones de ceniza de hasta 100 metros de altura en el volcán Puracé. Aunque no hay una erupción inminente, las autoridades mantienen la alerta amarilla y recomiendan evitar acercarse a los cráteres del complejo volcánico.
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La actividad del volcán Puracé volvió a generar preocupación entre las autoridades y las comunidades del Cauca, luego de que durante los últimos días se reportara caída de ceniza en varios sectores cercanos e incluso en algunas zonas de Popayán.
El monitoreo permanente que realiza el Servicio Geológico Colombiano (SGC) sobre el macizo volcánico y la cadena de Los Coconucos permitió confirmar emisiones de ceniza provenientes del cráter, algunas de ellas con columnas de hasta 100 metros de altura.
Según informó Jaime Raigosa, coordinador del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Popayán, el fenómeno se viene registrando desde el pasado 7 de mayo y continúa bajo estricta vigilancia técnica.
“Desde el pasado 7 de mayo y hasta la tarde de hoy 9 de mayo el volcán ha venido presentando emisiones de ceniza que tienen su origen en el cráter”, explicó el funcionario.
Raigosa indicó además que estas emisiones están relacionadas con señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos al interior del sistema volcánico, actividad que podría mantenerse durante varias horas o incluso prolongarse por días.
De acuerdo con el más reciente reporte del SGC, el complejo volcánico Puracé continúa en nivel de alerta amarilla, estado que corresponde a cambios en el comportamiento de la actividad volcánica sin que exista, por ahora, una erupción inminente.
Las autoridades también confirmaron la presencia de emisiones de dióxido de carbono y anomalías térmicas localizadas en la zona del cráter, indicadores que hacen parte del seguimiento científico al comportamiento del volcán.
Ante este panorama, el Servicio Geológico Colombiano reiteró el llamado a la comunidad para no acercarse a los cráteres de Puracé, Curiquinga y Piocollo, debido al riesgo asociado a posibles emisiones de gases, caída de ceniza y cambios súbitos en la actividad volcánica.
Mientras continúa el monitoreo técnico, las autoridades mantienen vigilancia constante sobre el comportamiento del sistema volcánico y recomiendan a la población seguir únicamente la información oficial emitida por los organismos de gestión del riesgo y entidades científicas.