El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia al publicar un mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense y acompañado de la frase “Estado 51”. La imagen provocó reacciones inmediatas desde Caracas y Bogotá, donde los gobiernos de Delcy Rodríguez y Gustavo Petro rechazaron cualquier intento de anexión y defendieron la soberanía venezolana.
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El presidente estadounidense, Donald Trump, publicó en su red Truth Social una ilustración del mapa de Venezuela cubierto con la bandera de Estados Unidos y acompañado por el mensaje “51st State” (“Estado 51”), insinuando nuevamente la posibilidad de incorporar al país suramericano como un nuevo estado de la Unión Americana.
La publicación se produjo luego de que la cadena Fox News revelara que Trump le habría dicho al periodista John Roberts que estaba “considerando seriamente” convertir a Venezuela en el estado número 51 de EE. UU., argumentando el interés estratégico por las vastas reservas petroleras venezolanas.
No es la primera vez que Trump hace comentarios sobre una eventual anexión de Venezuela. En anteriores declaraciones, el mandatario republicano ya había presumido de la influencia de Washington sobre la política interna venezolana y sobre el control del petróleo procedente del país caribeño tras las operaciones militares realizadas en enero.

Caracas responde: “Venezuela jamás será una colonia”
Desde Venezuela, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, rechazó tajantemente las declaraciones y aseguró que el país “jamás” contemplaría integrarse al territorio estadounidense.
“Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia y amamos a nuestros héroes y heroínas”, afirmó Rodríguez durante una intervención oficial.

La dirigente chavista reiteró que el Gobierno venezolano continuará defendiendo “la integridad territorial, la soberanía y la independencia” de la nación bolivariana, recordando el legado histórico de quienes lucharon por la libertad del país.
Además, sostuvo que la relación entre Caracas y Washington debe mantenerse dentro de los canales diplomáticos y de cooperación internacional, pese a las crecientes tensiones políticas.
Petro califica propuesta de Trump como una “traición” a Bolívar

La polémica también provocó una fuerte reacción en Colombia. El presidente Gustavo Petro cuestionó públicamente la idea de anexar a Venezuela a Estados Unidos y apeló al simbolismo histórico de Simón Bolívar.
“Esta nueva idea en el Gobierno de los Estados Unidos no se puede hacer sin la voluntad del pueblo de Venezuela, al que habría que pedirle la traición a su hijo Simón Bolívar, el fundador de la Gran Colombia y de la libertad de Venezuela”, escribió Petro en su cuenta de X.
El mandatario colombiano sostuvo que cualquier iniciativa de ese tipo atentaría contra la soberanía venezolana y contra la memoria histórica de los procesos independentistas latinoamericanos.
Publicación de la Casa Blanca intensifica la controversia
Horas después de la publicación de Trump, las cuentas oficiales de la Casa Blanca en X replicaron la imagen del mapa venezolano con la bandera estadounidense, aumentando la tensión diplomática en la región.
La controversia se produjo además en un momento geopolítico sensible, ya que Trump se dirigía hacia China para sostener una cumbre de alto nivel con el presidente Xi Jinping. Analistas internacionales interpretaron el mensaje como una señal política dirigida tanto a Caracas como a Pekín.

A esto se sumó otra publicación difundida por Washington relacionada con el exmandatario venezolano Nicolás Maduro. En redes sociales, el Gobierno estadounidense compartió una imagen del secretario de Estado Marco Rubio usando una sudadera similar con la que fue vestido Maduro el día de su secuestro, acompañada del mensaje: “Cerrar el círculo”.
Las publicaciones oficiales generaron una oleada de críticas en redes sociales y reacciones internacionales, donde distintos sectores calificaron el mensaje como una amenaza a la soberanía venezolana y un nuevo episodio de presión política de Washington sobre América Latina.