Bernie Moreno, senador estadounidense de origen colombiano y aliado de Trump, anunció su viaje a Colombia supuestamente como observador internacional de las elecciones del 31 de mayo, pero analistas advierten que su verdadero objetivo es fortalecer a la extrema derecha y debilitar a los candidatos de izquierda.
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El senador estadounidense Bernie Moreno, representante de la extrema derecha radicada en Miami, confirmó que viajará a Colombia en los próximos días con el pretexto de servir como observador internacional durante las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026. Sin embargo, expertos y analistas políticos advierten que su presencia tiene fines claramente partidistas: fortalecer a la extrema derecha y presionar contra la izquierda colombiana.
Durante una intervención en el Centro Adrienne Arsht para América Latina (AALAC) del Atlantic Council, Moreno lanzó una advertencia sobre presuntas irregularidades y actos de intimidación en las votaciones, señalando que cualquier elección “resultado de una campaña de intimidación” no sería reconocida por Estados Unidos ni por la comunidad internacional.
En medio del diálogo, Moreno advirtió sobre la intimidación en las votaciones en Colombia y aseguró que tienen que ser transparentes y vigiladas para que puedan ser reconocidos los resultados, poniendo en duda la imparcialidad y legalidad de los comisios.
“Debemos asegurarnos de que la maquinaría, el aparato, está funcionando bien, no hay interferencia. Y, segundo, creo que debe haber una conversación difícil sobre las elecciones que claramente son el resultado de la intimidación”, dijo el senador estadounidense.
“Y si hay elecciones que claramente son parte de una campaña de intimidación, entonces debe haber una conversación difícil sobre si esas elecciones cuentan o no. Como dije, los precios aquí no podrían ser más altos en esta elección”, continuó diciendo Moreno.
“Si vas a contar votos que fueron el resultado de una intimidad clara, no vas a tener una elección en la que la comunidad internacional y, por supuesto, los Estados Unidos consideran que sea una elección libre y justa”, aseveró.
Desde el comienzo de este ciclo de elecciones, el senador Moreno ha sido bastante específico sobre la importancia que la izquierda sea derrotada, e insinuando sobre la confianza de que el próximo presidente debe construir una alianza históricamente cercana y profundizar en la cooperación con los Estados Unidos.
A lo largo de los últimos meses, la izquierda colombiana acusa a Moreno de impulsar una campaña de desprestigio contra el gobierno de Gustavo Petro, llegando inclusive a insinuar un golpe de estado para desestabilizar la administración (es recordado el montaje de una fotografía de Petro vistiendo el uniforme naranja de los presos en norteamérica). Sus declaraciones apuntan directamente a boicotear al izquierdista Iván Cepeda, actual favorito en las encuestas, mientras respalda de manera explícita a candidatos alineados con su ideología, como Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
La animadversión de Moreno hacia Petro tiene raíces personales y políticas. En su libro sobre el desfalco al Banco del Pacífico, Petro cuestionó supuestos vínculos de la familia Moreno con el caso, lo que, según analistas, intensificó la hostilidad del senador estadounidense hacia el gobierno colombiano.
En el libro de 2005, Petro documentó que 30 millones de dólares, recursos del banco del Pacífico fueron “girados” por el pastranismo durante la campaña presidencial, mientras la reserva bancaria impedía identificar a los beneficiarios. Luis Alberto Moreno, hermano del senador Bernie Moreno, actuó como nexo entre el banco y el gobierno, siendo jefe de campaña de Pastrana y presidente de la Junta Directiva del banco en Ecuador.
Petro sostiene que el gobierno Pastrana desvió la atención hacia el Banco Andino como “chivo expiatorio” para encubrir el saqueo. La investigación cobró relevancia tras la inclusión arbitraria de Petro y su familia en la lista Clinton, que él vincula a intereses políticos de Estados Unidos.
El presidente colombiano afirma que la quiebra del banco fue premeditada mediante autopréstamos desde la empresa controlante ‘Westphere’, integrada por funcionarios de Pastrana y el hermano del senador colombo-estadounidense Moreno, documentando un caso histórico de corrupción financiera y política en Colombia.
Advertencia con sabor a amenazas
A pesar de presentarse como garante de elecciones libres y transparentes, Moreno ha hecho advertencias con matices de amenaza: “Si Colombia toma el camino equivocado, veremos cómo los actores que hoy operan en Cuba, Venezuela y Nicaragua fluyen hacia el país”, afirmó, enfatizando la importancia de que Colombia mantenga una relación privilegiada con Estados Unidos.
El senador, nacido en Bogotá y con amplia trayectoria en el sector privado en Estados Unidos, aprovecha su cercanía con Trump para influir en la política colombiana desde Miami, buscando que la extrema derecha se consolide en un contexto electoral clave. Moreno incluso sugirió la unión de los candidatos de derecha tras la primera vuelta, con el objetivo de enfrentar a los candidatos de izquierda y asegurar la consolidación de su agenda política en Colombia.
Con esta estrategia, la presencia de Moreno en Colombia trasciende la observación electoral y se convierte en un instrumento de presión internacional sobre la democracia colombiana, mientras la extrema derecha busca capitalizar la coyuntura política para revertir la ventaja de los candidatos progresistas.