Las autoridades confirmaron la identidad de las tres víctimas encontradas calcinadas en una zona rural de Soacha.
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El misterio que rodeaba el hallazgo de tres cuerpos completamente incinerados en una zona rural de Soacha comenzó a esclarecerse luego de que las autoridades forenses lograran identificar a las víctimas de uno de los hechos criminales más impactantes registrados en los últimos meses en el municipio.
Los restos humanos fueron encontrados el pasado 4 de junio en una vía terciaria de la vereda Fusungá, en un sector conocido por los habitantes como El Cielo, una zona apartada ubicada en los límites entre Soacha y el sur de Bogotá. El descubrimiento se produjo cuando un residente del sector observó restos humeantes a un costado del camino y alertó de inmediato a las autoridades.
Al llegar al lugar, unidades de la Policía Nacional confirmaron la presencia de tres cuerpos totalmente consumidos por las llamas. La escena obligó al cierre y acordonamiento del área mientras los investigadores de criminalística realizaban la recolección de evidencias y el levantamiento de los cadáveres.
La identificación de las víctimas representó un complejo desafío para los expertos de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) y de la Fiscalía General de la Nación debido al avanzado estado de carbonización de los cuerpos.
Tras varios días de análisis especializados, que incluyeron pruebas genéticas, estudios odontológicos y cotejos biológicos, los peritos lograron establecer que las víctimas eran Ricardo Elías Pabón Garcés, Eduardo Góngora Morelo y Luis Lima Gutiérrez.
Hasta el momento, las autoridades mantienen bajo reserva detalles clave de la investigación, entre ellos si los fallecidos presentaban heridas por arma de fuego, señales de tortura o antecedentes judiciales que permitan esclarecer los móviles del crimen.
La gravedad del caso ha generado preocupación entre las autoridades locales y departamentales, especialmente por la ubicación donde fueron hallados los cuerpos. La vereda Fusungá limita directamente con sectores de la localidad de Ciudad Bolívar, una condición geográfica que ha llevado a los investigadores a ampliar el radio de búsqueda y rastreo de posibles vehículos utilizados para transportar a las víctimas.
Los organismos de inteligencia de la fuerza pública manejan varias hipótesis. Sin embargo, la línea investigativa que cobra mayor fuerza apunta a un posible ajuste de cuentas relacionado con organizaciones criminales dedicadas a economías ilícitas que operan en corredores estratégicos entre Soacha y el sur de la capital del país.
Los expertos de Medicina Legal y criminalística continúan adelantando exámenes técnicos para reconstruir la secuencia de los hechos. Entre las principales preguntas que buscan resolver está si los tres hombres fueron asesinados en otro lugar y posteriormente trasladados hasta la vereda Fusungá para ocultar evidencias mediante el fuego, o si, por el contrario, la incineración hizo parte directa del mecanismo utilizado para causarles la muerte.
Mientras avanzan las investigaciones, el triple homicidio se consolida como uno de los episodios más violentos y estremecedores ocurridos recientemente en Soacha, un caso que mantiene en alerta a las autoridades y a la comunidad, a la espera de resultados que permitan identificar a los responsables y esclarecer las circunstancias que rodearon esta macabra masacre.