Hacer ejercicio entre los 40 y 50 años puede sumar hasta dos años más de vida saludable

Un estudio con más de 24.500 personas concluyó que mantener una buena condición física durante la mediana edad retrasa la aparición de enfermedades crónicas, mejora la calidad de vida y aumenta la longevidad hasta en dos años.

Mantener una rutina de actividad física en la mediana edad podría convertirse en una de las mejores inversiones para el futuro. Un estudio publicado en la revista del Colegio Estadounidense de Cardiología concluyó que conservar una buena condición física entre los 40 y los 50 años no solo prolonga la vida, sino que también permite llegar a la vejez con menos enfermedades y una mejor calidad de vida.

El estudio encontró que quienes mantienen una adecuada capacidad física pueden aumentar su esperanza de vida saludable entre un 2 % y un 3 %, lo que equivale aproximadamente a entre un año y medio y dos años adicionales de buena salud.

Más de 24.500 personas fueron analizadas

La investigación evaluó los historiales médicos de 24.567 mujeres y hombres de alrededor de 40 años, cuyos registros provenían de la base de datos de la Clínica Cooper, en Dallas, Estados Unidos.

Todos los participantes ingresaron inicialmente al estudio sin enfermedades graves y previamente habían realizado pruebas de esfuerzo en cinta rodante para medir su capacidad aeróbica.

A partir de esos resultados, los investigadores clasificaron a los participantes en tres grupos:

  • Personas con alta capacidad aeróbica.
  • Personas con condición física moderada.
  • Personas con baja condición física.

Uno de los hallazgos más llamativos fue que quienes obtuvieron los mejores resultados no eran deportistas de alto rendimiento. En la mayoría de los casos mantenían hábitos sencillos, como caminar a paso ligero todos los días y realizar actividad física de manera constante. En contraste, el grupo con peor desempeño estaba conformado principalmente por personas sedentarias.

Menos enfermedades y más años de bienestar

Los científicos hicieron seguimiento a los participantes hasta el final de sus vidas para identificar la aparición de once enfermedades graves relacionadas con el envejecimiento, entre ellas:

  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Demencia.
  • Cáncer.
  • Enfermedades renales.
  • Otras patologías crónicas propias de la edad.

Mediante modelos estadísticos, compararon el estado físico de los participantes en la mediana edad con su evolución clínica durante las décadas siguientes.

Los resultados mostraron una relación consistente: las personas con mejor condición física desarrollaron su primera enfermedad crónica aproximadamente un año y medio más tarde que quienes tenían menor capacidad aeróbica.

Además, presentaron una menor incidencia de enfermedades posteriores y vivieron, en promedio, dos años más que el grupo sedentario.

Ningún medicamento logra resultados similares

El cardiólogo Eric Topol, fundador del Instituto de Investigación Traslacional Scripps y quien no participó en el estudio, destacó la importancia de estos resultados.

Según explicó, aunque el incremento de la esperanza de vida saludable parezca modesto, actualmente ningún medicamento ni tratamiento tecnológico ha conseguido demostrar beneficios similares en ensayos clínicos realizados con seres humanos.

Para los especialistas, esta evidencia refuerza el papel de la actividad física como una de las intervenciones preventivas más eficaces disponibles.

Los investigadores piden interpretar los resultados con cautela

Los autores aclaran que el estudio demuestra una fuerte asociación entre la condición física y la longevidad, pero no establece una relación de causa y efecto.

Factores como la alimentación, la genética, el nivel socioeconómico, el acceso a servicios de salud e incluso circunstancias del entorno también influyen en la expectativa de vida y en el desarrollo de enfermedades.

Sin embargo, consideran que el ejercicio sigue siendo uno de los factores modificables con mayor impacto sobre la salud a largo plazo.

Más años de vida, pero también de buena salud

Los resultados adquieren mayor relevancia si se comparan con otro estudio publicado en 2024, el cual mostró que Estados Unidos presenta una de las mayores diferencias entre la esperanza de vida total y los años vividos con buena salud.

Mientras el promedio mundial indica que las personas pasan cerca de nueve años de su vejez conviviendo con enfermedades, en Estados Unidos ese período asciende a 12,4 años.

Por ello, retrasar la aparición de enfermedades crónicas representa un beneficio significativo tanto para la calidad de vida de las personas como para los sistemas de salud.

El epidemiólogo I-Min Lee, profesor de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard y coautor del estudio, destacó que ganar entre uno y dos años adicionales de vida saludable constituye un logro importante.

«Se trata de años adicionales después de los 65 años. La esperanza de vida promedio en Estados Unidos es de 79 años. Por lo tanto, vivimos en promedio 14 años después de los 65. Dos años más me parece una buena noticia», afirmó el investigador.

Un mensaje claro para la mediana edad

Los investigadores coinciden en que no es necesario convertirse en atleta para obtener beneficios importantes. Caminar diariamente, realizar ejercicio moderado y reducir el sedentarismo son hábitos suficientes para mejorar la condición cardiovascular y aumentar las probabilidades de llegar a la vejez con mayor autonomía y menos enfermedades.

El estudio refuerza así una de las recomendaciones más respaldadas por la evidencia científica: mantenerse físicamente activo durante la mediana edad puede traducirse en más años de vida y, sobre todo, en más años de vida con buena salud.