Golpe a la Perimetral del Oriente: así queda el megaproyecto tras la salida del concesionario

Invías, la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de La Calera asumirán desde ahora la administración y mantenimiento del corredor vial de 106,9 kilómetros, luego de la reversión ordenada por la ANI tras la terminación anticipada de la concesión.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) oficializó la reversión del proyecto Perimetral del Oriente de Cundinamarca, una de las obras viales más importantes de la región, poniendo fin a más de una década de administración privada. Con la decisión el corredor será gestionado por el Instituto Nacional de Vías (Invías), la Gobernación de Cundinamarca y la Alcaldía de La Calera.

La decisión fue adoptada el pasado 12 de junio como consecuencia de la terminación anticipada del Contrato de Concesión No. 002 de 2014 con la sociedad Perimetral Oriental de Bogotá S.A.S., encargada del diseño, construcción, operación y mantenimiento de la vía bajo el modelo de Asociación Público-Privada (APP).

Un fallo millonario contra el Estado

La reversión del corredor se produjo tras un fallo de un tribunal internacional de arbitramento que dio la razón al concesionario y ordenó al Estado colombiano pagar una compensación cercana a US$305 millones, equivalentes a más de 1,3 billones de pesos, convirtiéndose en uno de los litigios más costosos en la historia reciente de la infraestructura vial del país.

El corredor comprende 106,9 kilómetros y conecta los municipios de Briceño, Sopó, La Calera, Guasca, Choachí y Cáqueza, además de servir como una alternativa estratégica para descongestionar el oriente de Bogotá.

Así se repartirá la administración del corredor

Con la salida definitiva del concesionario privado, la ANI explicó que la administración quedó distribuida entre diferentes entidades públicas.

El Invías será responsable de los tramos de competencia nacional, mientras que la Gobernación de Cundinamarca, a través del Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca (ICCU), y la Alcaldía de La Calera asumirán los segmentos bajo su jurisdicción.

Según informó la ANI, antes de la entrega se realizaron mesas técnicas, inspecciones en terreno y reuniones con las entidades involucradas para definir el estado de cada tramo y las responsabilidades de mantenimiento.

El presidente de la ANI, Óscar Torres, aseguró que la reversión representa «una etapa contractual e institucional que permite transferir formalmente los corredores a las entidades que tienen competencia sobre su administración, conservación y gestión».

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de la entidad, Roberto Uparela, aclaró que la salida del concesionario no significa que la vía quede abandonada, sino que corresponde al cumplimiento de una obligación derivada de la liquidación del contrato.

¿Por qué fracasó la concesión?

El contrato había sido adjudicado en julio de 2014 a Perimetral Oriental de Bogotá S.A.S., integrada por la constructora israelí Shikun & Binui y el fondo británico InfraRed Capital Partners.

Sin embargo, durante la ejecución del proyecto comenzaron a surgir múltiples dificultades que terminaron desencadenando el proceso arbitral.

Uno de los principales argumentos del concesionario estuvo relacionado con aspectos ambientales. La empresa sostuvo que durante la ejecución aparecieron cuerpos de agua que no estaban identificados en los estudios entregados inicialmente por la ANI.

Las posteriores verificaciones ambientales confirmaron la existencia de esos ecosistemas, obligando a modificar diseños, tramitar nuevos permisos ambientales y replantear parte del proyecto, circunstancias que, según el concesionario, hicieron imposible cumplir los cronogramas originalmente pactados.

Estos retrasos fueron acumulándose hasta derivar en la terminación anticipada del contrato.

Más de 50 puntos críticos preocupan a las autoridades

Las inspecciones realizadas por la ANI antes de recibir oficialmente el corredor también dejaron al descubierto un importante deterioro en varios sectores de la vía.

Los mayores problemas se concentran en las Unidades Funcionales 4 y 5, correspondientes a los tramos La Calera–Choachí y Choachí–Cáqueza, considerados los sectores más complejos debido a su geografía montañosa.

En conjunto, estos segmentos suman aproximadamente 54 kilómetros, donde la entidad detectó la necesidad de ejecutar intervenciones prioritarias para garantizar la seguridad vial, estabilizar taludes y mejorar la transitabilidad.

La Procuraduría ya había advertido el deterioro

La situación no era nueva para las autoridades.

Meses atrás, la Procuraduría General de la Nación había alertado sobre el deterioro del corredor, lo que llevó a la ANI a suscribir un otrosí con el concesionario para ejecutar mantenimiento en 60 kilómetros de carretera y atender 22 puntos críticos, además de establecer planes de contingencia frente a deslizamientos y emergencias ocasionadas por las lluvias.

No obstante, al momento de la reversión oficial, el panorama había empeorado.

Las inspecciones finales evidenciaron que el número de puntos críticos aumentó de 22 a 53, reflejando el progresivo deterioro del corredor durante los últimos meses de la concesión.

Un corredor clave para la movilidad regional

La Perimetral del Oriente fue concebida como una vía estratégica para mejorar la conectividad entre el norte y el oriente de Cundinamarca, además de convertirse en una alternativa para reducir la congestión sobre los accesos tradicionales a Bogotá.

El proyecto contempla los tramos Briceño–Salitre, Patios–Guasca, La Calera–Choachí, Choachí–Cáqueza y la variante de Choachí, complementados con conexiones transversales entre Salitre–Guasca y Los Patios–La Calera.

Con la reversión ya formalizada, el reto para las entidades públicas será garantizar la conservación de una infraestructura que presenta múltiples problemas técnicos y cuya recuperación será determinante para la movilidad de miles de usuarios que diariamente transitan por el oriente de Cundinamarca.