A menos de un año del inicio del nuevo escenario electoral que definirá las autoridades territoriales de Soacha, el panorama ofrece condiciones favorables para que la izquierda y el progresismo alcancen importantes victorias.
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Por Ángel Humberto Tarquino**
Las elecciones al Congreso y a la Presidencia de 2026 dejan como resultado un escenario inédito para las fuerzas políticas de Soacha. Los sectores tradicionales de la derecha y la extrema derecha, que solían imponerse de manera contundente en las jornadas electorales, fueron ampliamente superados por la votación de la izquierda y el progresismo. Este hecho reconfigura significativamente el panorama político local y abre nuevas perspectivas y posibilidades de poder para estos últimos sectores.
Estos comicios, caracterizados por una alta participación ciudadana en las urnas, no solo superaron los tradicionales niveles de abstención, sino que también registraron una notable disminución del voto en blanco. Todo ello configura un nuevo escenario electoral de cara a las elecciones territoriales de 2027.
En este contexto, vale la pena destacar el incremento del voto joven a favor de la izquierda y el progresismo, al que puede atribuirse, en buena medida, este importante e histórico resultado. En contraste, la población adulta y de adultos mayores, que en otras regiones y ciudades del país fue determinante para el triunfo de la derecha y la extrema derecha, no tuvo el mismo comportamiento electoral en Soacha.
Por ahora, resulta indispensable evaluar, en el escenario local, cuáles fueron los factores, las estrategias, las acciones, los recursos y los discursos que hicieron posible estos resultados, con el propósito de obtener el mayor provecho político frente a los nuevos retos y desafíos que impone la intensa dinámica política de cara a las elecciones territoriales de 2027.
A menos de un año del inicio del nuevo escenario electoral que definirá las autoridades territoriales de Soacha, el panorama ofrece condiciones favorables para que la izquierda y el progresismo alcancen importantes victorias. Sin embargo, ello dependerá de su capacidad para comprender que, antes de aspirar a triunfos individuales, es necesario superar el caudillismo y las prácticas autoritarias que aún persisten en algunos liderazgos de las fuerzas políticas y de los procesos sociales que integran el movimiento alternativo local.
Las perjudiciales pugnas entre estos liderazgos, profundizadas por las desmedidas celebraciones de seguidores, trascendieron el debate político para convertirse en agravios personales. Como consecuencia de esos hechos, se afectó la reputación y la dignidad de dirigentes que, pese a haber obtenido resultados igualmente favorables, terminaron debilitando una unidad que hoy resulta cada vez más frágil y difícil de reconstruir, a pesar de la buena voluntad, disposición y compromiso de una parte, mientras la otra ha mantenido una actitud intransigente para aceptar el dialogo, definir principios y acuerdos en el relacionamiento y la acción política que permita avanzar en la unidad y el fortalecimiento del Pacto Histórico en tanto que se presume ser la fuerza política y el referente más importante del departamento en la presente coyuntura política.
Igualmente, es indispensable superar el sectarismo político, el culto a la personalidad, la competencia entre liderazgos individualistas, el engreimiento, la arrogancia y la soberbia. Se requieren acercamientos y diálogos que permitan sanar las fracturas internas mediante el debate respetuoso, el reconocimiento mutuo y la construcción de relaciones más fraternales, sin exclusiones, entre las directivas y los liderazgos que integran el Pacto Histórico y la Alianza por la Vida.
El Pacto Histórico de Soacha, como la primera fuerza política de Cundinamarca y una de las más importantes del país, tiene la enorme responsabilidad de dar ejemplo de unidad y cohesión entre sus dirigentes y las bases sociales, cuyo vínculo se ha venido debilitando en cada proceso electoral debido a las tensiones entre los liderazgos políticos locales y regionales.
Ha llegado la hora de pasar la página e iniciar un diálogo sustentado en principios éticos y políticos claros entre las fuerzas que conforman la izquierda y el progresismo local. Solo en manos de sus liderazgos, recaerá la responsabilidad histórica de aprovechar o desperdiciar la oportunidad que representa la acumulación de problemas, causas, factores y voluntades ciudadanas (condiciones objetivas y subjetivas) que hoy demandan un proyecto político sólido y unitario
Mientras persistan la división, la confrontación y la ruptura, muchos ciudadanos desistirán de respaldar este proyecto político en las elecciones territoriales de 2027 y el proceso pasara a ser un capítulo más de frustraciones que de logros y victorias.
**Ángel Humberto Tarquino (Soacha, 1960), sociólogo, docente, escritor, historiador, periodista y columnista de SOACHA ILUSTRADA.