El gesto ocurrió durante una audiencia por ejecuciones extrajudiciales en el Oriente antioqueño. El compareciente admitió su responsabilidad y pidió perdón.
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En una escena profundamente simbólica para la justicia transicional en Colombia, dos víctimas de ejecuciones extrajudiciales —conocidas como “falsos positivos”— abrazaron a un exmilitar que reconoció haber ordenado el asesinato de su familiar, durante una audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en Medellín.
Rosalba Angélica Quintero y su nieta, Yésica Giraldo, se acercaron al teniente en retiro Andrés Mauricio Rosero Bravo, quien admitió su responsabilidad en la muerte de John Darío Giraldo Quintero, ocurrida el 6 de septiembre de 2003 en una vereda del municipio de Cocorná, en el Oriente antioqueño.
Visiblemente afectado, el exmilitar expresó su arrepentimiento por su participación en ejecuciones extrajudiciales, uno de los capítulos más graves del conflicto armado colombiano.
Durante la diligencia, Rosalba Quintero fue directa: “Yo quiero decirles que los perdono”, afirmó ante los comparecientes.
Por su parte, Yésica Giraldo agradeció el reconocimiento de verdad como un paso fundamental en el proceso de justicia: “Les agradezco por estar aquí, darnos la cara, decir la verdad, que es lo que tanto buscamos (…). Es muy difícil crecer sin padre y, por eso, también le doy gracias a mi abuela. Nosotros estamos aquí porque ella fue la que nos cuidó”, expresó.
En un mensaje marcado por la reconciliación, Giraldo añadió: “Les doy mi perdón porque Dios me ayudó a sanar todo el rencor”.
El momento culminó con un gesto que conmovió a los presentes: “De parte de mi abuela y de parte mía, como muestra de nuestro perdón sincero, queremos brindarle un abrazo”, dijo, antes de fundirse en un abrazo con el exoficial.
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Rosero Bravo ha sido identificado como uno de los máximos responsables dentro de estos casos y ha reconocido su participación ante la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP, en el marco de los procesos que buscan esclarecer los crímenes y garantizar reparación a las víctimas.
La audiencia deja una imagen poderosa de los desafíos y alcances de la justicia restaurativa en Colombia: el encuentro entre verdad, responsabilidad y perdón en medio de una historia marcada por la violencia.