Colombia recupera 174 piezas precolombinas desde Chile y fortalece su patrimonio cultural

La repatriación voluntaria de una colección arqueológica desde Santiago marca un nuevo avance en la protección del patrimonio y consolida la diplomacia cultural entre ambos países.

En un acto oficial realizado en Santiago, la Embajada de Colombia lideró la recepción de 174 piezas arqueológicas de origen precolombino, entregadas voluntariamente por la familia Errázuriz Cox tras décadas de custodia. El hecho representa un hito en la recuperación del patrimonio cultural colombiano.

La colección, reunida por el arquitecto Jaime Errázuriz Zañartu, incluye piezas de alto valor histórico, en su mayoría pertenecientes a la cultura Tumaco-La Tolita. También integra objetos de tradiciones como Nariño, San Agustín y Tayrona, lo que amplía su relevancia dentro del patrimonio arqueológico nacional.

Durante el evento, Cecilia Errázuriz destacó el valor simbólico de la entrega: “Los objetos tienen vida en la medida en que tienen historia”, afirmó, al recordar el legado de conservación de su familia.

El retorno de estas piezas adquiere un significado especial al coincidir con el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, convirtiéndose en un gesto de reparación simbólica y de recuperación de la memoria cultural del país.

Este proceso hace parte de la política del Gobierno colombiano orientada a la protección del patrimonio, liderada por la Cancillería y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, que ha permitido la repatriación de más de mil piezas arqueológicas en los últimos años.

Las piezas serán administradas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, entidad encargada de su investigación, conservación y puesta en valor. Posteriormente, se proyecta su traslado al Museo Arqueológico de Tumaco-La Tolita, con el objetivo de reconectar este patrimonio con su territorio de origen y sus comunidades.

El traslado de la colección se realizará bajo estrictos protocolos técnicos de verificación, embalaje y conservación, garantizando su integridad conforme a estándares internacionales.

Más allá de su valor histórico, esta repatriación representa un gesto de cooperación y confianza entre Colombia y Chile, y reafirma el papel de la diplomacia cultural como herramienta clave para la protección del patrimonio y la construcción de memoria histórica.