Con la entrada en vigencia de la Resolución 1888 de 2025, los pacientes dejarán de repetir su historial en cada consulta y los médicos podrán acceder, de forma segura, a información clave desde cualquier punto del país.
![]()
Colombia dio un paso decisivo hacia la modernización de su sistema sanitario con la activación de la interoperabilidad de la historia clínica electrónica, una medida que promete transformar la atención médica en el país. Desde el 15 de abril, los profesionales de la salud pueden consultar datos esenciales de los pacientes sin importar la institución donde hayan sido atendidos previamente.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Salud y Protección Social mediante la Resolución 1888 de 2025, establece la adopción obligatoria del Resumen Digital de Atención en Salud (RDA), un documento electrónico estandarizado que reúne antecedentes, diagnósticos, tratamientos, alergias y resultados clínicos relevantes. Esta información se integra a través de la plataforma nacional de Interoperabilidad de la Historia Clínica Electrónica (IHCE), garantizando un intercambio seguro y eficiente de datos.
La normativa se sustenta en la Ley 2015 de 2020 y la Resolución 866 de 2021, y otorgó un plazo de seis meses a los actores del sistema para su implementación total. Con su entrada en operación, se busca eliminar prácticas ineficientes como la repetición de historias médicas, la duplicación de exámenes y los diagnósticos con información incompleta.
En términos prácticos, la interoperabilidad —es decir, la capacidad de distintos sistemas informáticos para comunicarse e intercambiar datos de manera precisa— se traduce en beneficios directos para los usuarios. Los pacientes ya no tendrán que empezar desde cero en cada consulta, lo que reduce tiempos, costos y riesgos clínicos. Además, mejora la continuidad de los tratamientos, incluso cuando hay cambios de médico, EPS o lugar de residencia.
El modelo colombiano se inspira en experiencias internacionales exitosas, como el Expediente Digital Único en Salud de Costa Rica, la historia clínica nacional de Uruguay y sistemas avanzados implementados en Estonia y Australia, donde la información médica acompaña al paciente y optimiza la calidad del servicio.
Para el sistema de salud, los impactos también son significativos: se reducen costos asociados a pruebas innecesarias, se minimizan errores médicos y se fortalece la coordinación entre prestadores. Todo ello bajo estrictos protocolos de confidencialidad y protección de datos.
En medio del complejo panorama de las EPS —marcado por intervenciones, traslados masivos de afiliados y dificultades financieras— la interoperabilidad cobra especial relevancia. La información clínica deja de estar atada a una sola entidad y pasa a acompañar al paciente, garantizando continuidad en la atención y evitando la pérdida de historiales médicos en procesos de liquidación o cambio de asegurador.
Con este avance, Colombia se acerca a un sistema de salud más eficiente, conectado y centrado en el paciente.