Cumbre en Caracas: Petro y Delcy Rodríguez acuerdan ofensiva contra mafias y alianza energética

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, alcanzaron acuerdos en seguridad fronteriza, integración energética y lucha contra economías ilegales tras una cumbre de alto nivel en Caracas, marcando un nuevo impulso en la relación bilateral entre ambos países.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, cerraron una cumbre clave en el Palacio de Miraflores con acuerdos en seguridad fronteriza, integración energética y lucha contra economías ilegales, en un nuevo impulso a la relación bilateral.

El encuentro, de cerca de dos horas, se produjo tras la tercera reunión de la Comisión de Vecindad e Integración Colombia–Venezuela y dejó una hoja de ruta con compromisos políticos y estratégicos para fortalecer la cooperación entre ambos países. A la cita asistieron delegaciones de alto nivel, incluida la canciller Rosa Villavicencio y el ministro de Defensa Pedro Sánchez.

Uno de los puntos centrales fue el acuerdo para coordinar acciones en la frontera con el objetivo de recuperar territorios bajo influencia de estructuras criminales. Ambos gobiernos anunciaron una estrategia conjunta para combatir mafias vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas, fenómenos que afectan corredores estratégicos como el Catatumbo.

En materia de seguridad, se definió avanzar en una articulación entre fuerzas militares y policiales, junto con mecanismos de intercambio de inteligencia. Petro subrayó la necesidad de “liberar a los pueblos de la frontera de las mafias”, mientras Rodríguez insistió en devolver estos territorios a las comunidades.

La agenda también incluyó un componente clave de integración energética. Colombia y Venezuela acordaron impulsar proyectos de interconexión eléctrica y cooperación en gas, con el objetivo de fortalecer la seguridad energética y dinamizar la integración regional. Petro planteó, además, una transición hacia energías limpias como base para la estabilidad y el desarrollo binacional.

Otros temas abordados fueron la seguridad alimentaria —con énfasis en la nutrición infantil—, así como cooperación en salud, comercio, industria, turismo, educación y medio ambiente.

La cumbre sirvió, además, para respaldar los avances de la Comisión de Vecindad, que concluyó con la firma de un acta entre cancillerías, orientada a reactivar el comercio y consolidar nuevos mecanismos de cooperación institucional entre Bogotá y Caracas.

Analistas coinciden en que el encuentro representa un movimiento estratégico en el contexto regional, en momentos en que ambos gobiernos buscan consolidar una agenda común tras años de tensiones diplomáticas.

El principal reto, advierten, será traducir los anuncios en resultados concretos: desde la implementación efectiva de los esquemas de seguridad en frontera hasta la viabilidad de los proyectos energéticos y el impacto real en la lucha contra las economías ilegales.

Con la frontera como eje y la cooperación como bandera, la reunión entre Petro y Rodríguez marca uno de los avances diplomáticos más relevantes del año y abre un nuevo capítulo en la relación entre Colombia y Venezuela.