![]()
Por Ángel Humberto Tarquino**
A pocos días de finalizar el primer gobierno progresista de la historia política colombiana, diversos factores económicos, políticos y sociales presentan un balance positivo a favor del segundo gobierno del cambio no obstante la instintiva y furibunda oposición desatada por los sectores más reaccionarios de la extrema derecha nacional.
Diferentes hechos del ejercicio del gobierno fueron lamentablemente opacados por la repugnante inclinación a la corrupción de varios funcionarios afines al sentir político del mandatario en los que se depositó la confianza para gestionar cuantiosos recursos y la excesiva generosidad y confianza de apertura del mandatario con otros sectores políticos de la oposición que buscaban aclimatar un ambiente de debate democrático en las trasformaciones necesarias para el país.
En otras palabras, se trató de crear y mantener un ambiente de gobernabilidad que lograra concitar el apoyo del Congreso al paquete de reformas de claro contenido social y equidad presentadas por el Gobierno, pero que pronto empezaron a generar malestar entre la oposición que representó y representa los intereses de los gremios económicos más poderosos del país para luego desatar contra el gobierno una rabiosa oposición a las mismas.
El ambiente apocalíptico que la extrema derecha creó y difundió entre sus hordas y la población colombiana, afianzado en un entramado de matrices desinformadoras de los medios de comunicación al servicio de todos los poderes económicos, se puso a la orden del día como una de las estrategias de oposición y de debate francamente vergonzoso de la oposición.
![]()
Aun así, y a pesar de otras estrategias iguales o peores, inspiradas en la frustración y el odio y los pobres por parte de la extrema derecha, el gobierno contra todo pronóstico, logró que la economía experimentara un importante crecimiento en diferentes sectores como el turismo que por primera vez superaron los ingresos de las exportaciones de petróleo y carbón mientras los empresarios declaraban importantes utilidades operacionales.
A pesar del escamoteo a la reforma a la salud, el gobierno logró saldar la totalidad la gravosa deuda acumulada de las EPS a las IPS gracias al robo de los recursos transferidos en anteriores gobiernos que explican con claridad la razón por las cuales el sistema entro en crisis obligando a diferentes administraciones a la intervención de 156 EPS y la liquidación de cerca de 120 de ellas desde su creación con la ley 100 lo que puso al descubierto la viabilidad de un sistema que convirtió la salud en una mercancía.
Entre tanto se avanzó como nunca antes en la entrega de tierras en diversas regiones del país, adquiridas unas mediante compras, otras de origen baldío que luego de estar bajo control de testaferros del narcoparamilitarismo y la clase política corrupta, vienen siendo expropiadas y entregadas a los campesinos de diferentes comunidades con cuya participación actualmente se estructuran y ejecutan proyectos productivos de gran importancia.
Por primera vez en la historia nacional el primer gobierno progresista de Colombia trato con dignidad a las fuerzas militares y de policía redefiniendo su misionalidad, reconociendo mejoras salariales sustanciales mientras depuraba estas instituciones de inescrupulosos y corruptos integrantes que terminaron sirviéndole a Dios y al diablo.
**Ángel Humberto Tarquino (Soacha, 1960), sociólogo, docente, escritor, historiador, periodista y columnista de SOACHA ILUSTRADA.