Cómo los bogotanos convirtieron el río Bogotá en un depósito de basura

Más de 700 toneladas de basura fueron retiradas del río Bogotá en 2025. Llantas, cascos, balones, muebles y hasta electrodomésticos hacen parte de los residuos hallados por Enel Colombia durante las jornadas de limpieza del afluente.

El río Bogotá sigue cargando toneladas de residuos que terminan afectando la calidad del agua, la biodiversidad y la vida de las comunidades cercanas. Solo durante 2025, Enel Colombia retiró más de 700 toneladas de desechos del afluente, equivalentes, en promedio, al peso de 117 elefantes adultos.

La compañía destinó cerca de 1.000 millones de pesos para ejecutar jornadas de limpieza con equipos especializados, evitando que los residuos continuaran su recorrido por el río y afectaran ecosistemas estratégicos de la región.

Pero más allá de bolsas, plásticos y basura convencional, los hallazgos dejaron en evidencia el nivel de contaminación y la falta de conciencia ciudadana. Entre los elementos extraídos aparecieron objetos de gran tamaño y residuos poco comunes que sorprendieron incluso a los operarios encargados de la limpieza.

Las llantas lideran el ranking de residuos

En el primer lugar de los elementos más encontrados aparecen las llantas. La cantidad retirada durante 2025 en una de las zonas intervenidas permitiría equipar cerca de 200 automóviles.

El segundo puesto lo ocupan los cascos de motocicleta, una señal de cómo estos elementos terminan abandonados en el afluente en lugar de ser gestionados adecuadamente.

Más abajo en la lista aparecen cientos de balones que, según la compañía, podrían haber servido para actividades deportivas y recreativas en colegios y espacios comunitarios.

Muebles y electrodomésticos también terminan en el río

El cuarto lugar del ranking lo ocupan colchones, sofás y sillones, residuos voluminosos que generan graves impactos ambientales y complican las labores de limpieza.

Sin embargo, uno de los hallazgos más llamativos corresponde a electrodomésticos como neveras y lavadoras. La cantidad de estos elementos encontrados en el río habría sido suficiente para dotar completamente un hotel, según explicó la empresa.

La presencia de estos residuos evidencia no solo problemas de disposición final de basura, sino también la ausencia de cultura ambiental frente al cuidado del principal afluente de la región central del país.

La biodiversidad empieza a recuperarse

Rana de lluvia Prismatis Renjiforum

A pesar de la contaminación, los monitoreos ambientales realizados por Enel Colombia muestran señales positivas de recuperación ecológica.

En octubre de 2025 se registraron más de 1.520 individuos de 57 especies de aves en el embalse de Muña, un indicador del retorno progresivo de fauna silvestre y de mejores condiciones ambientales en el entorno.

La Daptrius chimachima es un ave que pertenece a la familia de los halcones y caracaras (Falconidae), muchas personas la confunden con águilas por su pico curvo y vuelo de rapaz.

La empresa también reportó la presencia de especies endémicas cerca de las centrales de generación de la cadena del río Bogotá. Entre ellas se destacan anfibios como la rana de lluvia de Renjifo (Pristimantis renjiforum), las ranas sabaneras (Dendropsophus molitor y Rheobates palmatus), además de lagartos como Anolis tolimensis y Anolis tequendama.

En flora sobresalen especies como Passiflora longipes y Ageratina ampla, consideradas representativas de estos ecosistemas altoandinos.

Lagarto Anolis tequendama

“El río no es un basurero”

La compañía insistió en que la recuperación del río Bogotá no depende únicamente de las jornadas de limpieza institucionales, sino también de las acciones ciudadanas e industriales.

“Cuidar el río Bogotá no es solo una responsabilidad ambiental, es una responsabilidad social con las comunidades que dependen de él hoy y mañana”, señaló Enel Colombia.

Entre las principales recomendaciones están evitar arrojar residuos al afluente, consultar los puntos de reciclaje y posconsumo disponibles para cada tipo de desecho y nunca verter sustancias químicas o residuos peligrosos en el río.

La empresa reiteró que proteger el río Bogotá significa garantizar agua, biodiversidad y calidad de vida para millones de personas en la región.