El sistema hidroeléctrico colombiano enfrenta un riesgo crítico antes del fenómeno El Niño. De los 23 embalses que abastecen al país, 14 están por debajo del nivel mínimo recomendado y 10 registran niveles inferiores al 70%, lo que pone en alerta la generación de energía y el suministro de agua potable.
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Hidroeléctricas en cifras críticas
- Nivel agregado de las 23 hidroeléctricas: 71,35%, 8,65 puntos porcentuales por debajo del mínimo requerido (80%).
- Embalses bajo 70%: Chuza (43,06%), Esmeralda (47,95%), Alto Anchicayá (51,45%), El Quimbo (56,19%), Porce III (58,77%), Punchiná (60,29%), Muña (60,68%), Porce II (64,50%), Playas (68,10%), Urrá I (68,16%).
“Hoy el sistema se encuentra en una situación crítica y, en cuestión de semanas, podría entrar en una alerta completa”, advirtió Sandra Fonseca, exdirectora de Asoenergía.
Bogotá: agua segura… por ahora
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Aunque Chuza muestra el menor llenado, la gerente del Acueducto de Bogotá, Natasha Avendaño, asegura que la ciudad está protegida:
- Más de 21 millones de metros cúbicos por encima de la curva guía en el sistema Chingaza.
- 37 millones de metros cúbicos adicionales sobre la curva guía del embalse Chuza.
“Podemos estar tranquilos con el nivel de abastecimiento y la capacidad actual del sistema Chingaza, que ya supera el 50%”, dijo Avendaño.
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Riesgo de recurrir a energía costosa
Expertos alertan que un El Niño moderado o súper El Niño podría reducir drásticamente los niveles de los embalses, lo que obligaría a usar fuentes de energía más costosas y menos sostenibles, como carbón y gas natural.
- Impacto potencial: menor generación hidroeléctrica, precios de electricidad inestables y posible riesgo de racionamiento.
- Escenario crítico si las lluvias no alcanzan los valores típicos: déficit de embalses hacia el segundo semestre del año.
Estrategias para mitigar el riesgo
La Empresa de Acueducto de Bogotá ya implementa ajustes operativos para asegurar el suministro:
- Aumento del tratamiento de agua desde la planta Tibitoc, en el norte.
- Redundancia para disminuir la dependencia del sistema Chingaza (planta Wiesner).
“Algunas regiones parecen estar mejor preparadas, pero las alertas siguen encendidas”, concluye Avendaño.