La alondra cornuda, una subespecie endémica del altiplano cundiboyacense, fue registrada nuevamente en el Parque Ecológico Cerro Seco, un hallazgo que refuerza la importancia de conservar este ecosistema estratégico entre Bogotá y Soacha.

El Parque Ecológico Cerro Seco, ubicado entre la localidad de Ciudad Bolívar y el municipio de Soacha, volvió a convertirse en escenario de un importante hallazgo para la conservación de la biodiversidad de la Sabana de Bogotá. Biólogos y licenciados en Biología de las Subdirecciones Técnica Operativa y Científica registraron la presencia de la alondra cornuda (Eremophila alpestris peregrina), una subespecie endémica del altiplano cundiboyacense considerada una de las aves más representativas y vulnerables de este ecosistema.
Además de observarla, los expertos lograron registrar sus característicos cantos en diferentes sectores de Cerro Seco, información que será incorporada a las futuras guías de aves de los bosques urbanos de Bogotá, un proyecto liderado por el equipo social encargado de promover el conocimiento y la protección de la fauna silvestre de la capital.
Un refugio natural en medio de la expansión urbana

Cerro Seco es uno de los ecosistemas más valiosos del sur de Bogotá. Durante décadas ha sido defendido por organizaciones comunitarias y ambientales que buscan preservar su riqueza ecológica frente a las constantes presiones derivadas de la expansión urbana, actividades extractivas y otros conflictos ambientales que amenazan su integridad.
Las investigaciones realizadas en la zona indican que el ecosistema subxerofítico de Cerro Seco podría abarcar entre 365 y 500 hectáreas, convirtiéndose en uno de los relictos naturales más importantes de la Sabana de Bogotá.
No obstante, mediante la Resolución 1197 de 2013, el Distrito declaró como área protegida 148,14 hectáreas, incorporadas al Parque Metropolitano Arborizadora Alta. En este espacio se han identificado especies de alto valor ecológico como el Cantor Sabanero y la Alondra Cornuda, ambas catalogadas en riesgo de desaparecer de la región.
Un ecosistema bajo presión
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La declaratoria de protección estableció restricciones a las actividades humanas que pudieran deteriorar este ecosistema. Sin embargo, la situación jurídica del área ha estado marcada por diversas controversias relacionadas con la minería y la delimitación de zonas de conservación.
En el marco de la Sentencia del Río Bogotá, se ordenó al Ministerio de Ambiente definir las áreas compatibles con la actividad minera para garantizar la protección ambiental de la Sabana, proceso que dio origen a la Resolución 2001 de 2016.
Posteriormente, la magistrada Nelly Villamizar suspendió parcialmente ese acto administrativo y ordenó la realización de inspecciones judiciales en varias de las zonas delimitadas. Como resultado de ese proceso se planteó la modificación de algunos sectores compatibles con minería, excluyendo unos e incorporando otros dentro del mapa de delimitación.
Un símbolo de la biodiversidad bogotana
El reciente registro de la alondra cornuda representa una señal positiva sobre la permanencia de esta especie en Cerro Seco y pone nuevamente en evidencia el valor ambiental de este corredor ecológico, considerado un verdadero tesoro natural para Bogotá y Soacha.
Para investigadores y ambientalistas, la presencia de esta ave endémica confirma la necesidad de fortalecer las medidas de conservación y garantizar la protección de uno de los últimos refugios naturales donde aún sobreviven especies únicas del altiplano cundiboyacense.