Un equipo de ingenieros en Irán creó un sistema móvil autónomo que purifica agua sin conexión a redes eléctricas ni acueductos, utilizando energía solar y nanotecnología, con capacidad de operar incluso después del atardecer.
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Irán ha presentado una innovación tecnológica que podría transformar el acceso al agua en regiones con infraestructura limitada: una máquina portátil alimentada por energía solar capaz de producir agua potable en prácticamente cualquier entorno.
El sistema, desarrollado por ingenieros iraníes, integra un módulo de purificación de agua con una instalación fotovoltaica independiente que incluye paneles solares, inversor y baterías de almacenamiento. Gracias a este diseño, el dispositivo puede operar hasta 10 horas diarias, incluso en condiciones de baja radiación o durante la noche tras la carga solar acumulada.
Uno de los elementos más destacados de la tecnología es el uso de membranas de nanocarbono, diseñadas para filtrar impurezas y contaminantes con una vida útil de hasta 15 años, lo que reduce significativamente la necesidad de mantenimiento o reemplazo frecuente de filtros.
El sistema no requiere conexión a redes de agua potable ni infraestructura centralizada. En su lugar, puede captar agua de fuentes locales como tanques de lluvia, canales de riego o pozos subterráneos, para luego someterla a un proceso de purificación que la convierte en agua segura para el consumo humano.
De acuerdo con la información del proyecto, la innovación fue reconocida con el Concurso Nacional de Innovación Social en Irán y actualmente se encuentra en fase de expansión, con el desarrollo de versiones de mayor capacidad orientadas a pruebas en zonas rurales y regiones remotas.
Este avance tecnológico busca responder a dos desafíos críticos: la escasez de agua potable y la falta de acceso a energía confiable en comunidades aisladas. Sus creadores destacan su potencial como solución autosuficiente para emergencias humanitarias, zonas áridas y territorios con infraestructura deficiente.
Con este desarrollo, Irán refuerza su apuesta por tecnologías de autosuficiencia energética y gestión sostenible del agua, en un contexto global donde la crisis hídrica se ha convertido en una de las principales preocupaciones ambientales.