El presidente chino Xi Jinping reafirmó que la reunificación con Taiwán es una “misión histórica” del Partido Comunista y llamó a intensificar la lucha contra el separatismo y la injerencia extranjera.

El presidente de China, Xi Jinping, envió un mensaje contundente sobre la situación de Taiwán, al afirmar que la resolución de su estatus y la reunificación nacional constituyen una “misión histórica inquebrantable” del Partido Comunista.
Durante un acto solemne por el 105.º aniversario de la formación política, el mandatario señaló que la “reunificación total de la Madre Patria” representa, según sus palabras, un objetivo compartido por la nación china. En ese contexto, insistió en la necesidad de “combatir con firmeza” a las fuerzas que promueven la independencia de Taiwán y oponerse a la intervención de actores externos.
Xi también subrayó la importancia de profundizar la cooperación y el intercambio entre ambas orillas del estrecho de Taiwán, como parte de una estrategia de integración progresiva bajo la visión de Pekín.
Las declaraciones se producen en un escenario de alta tensión regional, tras una operación de control del tráfico marítimo realizada por China en aguas al este de Taiwán. Según autoridades chinas, la medida busca reforzar la jurisdicción marítima, mejorar la capacidad de patrullaje y garantizar la seguridad en rutas estratégicas.
Pekín vinculó estas acciones a recientes movimientos diplomáticos de Japón y Filipinas, que habrían iniciado conversaciones sobre delimitación marítima en zonas cercanas a Taiwán sin la participación de China. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, calificó dichas negociaciones como una violación del derecho internacional y de la soberanía china.
“China no lo permitirá bajo ningún concepto”, afirmó Mao Ning, al insistir en que cualquier delimitación marítima en el área debe contar con la participación de Pekín.

En respuesta, las fuerzas armadas de Taiwán realizaron ejercicios militares simultáneos en ocho sectores de su costa occidental, en la zona del estrecho que mira hacia el continente. Según información difundida por Reuters, las maniobras incluyeron fuego real con sistemas de cohetes Thunderbolt-2000, artillería y misiles antitanque, en un simulacro destinado a contener un eventual desembarco anfibio.
El comandante militar Ong Yih-ming destacó que el entrenamiento se diseñó bajo condiciones de combate realistas, lo que elevó el nivel de exigencia para las tropas. También señaló que, a diferencia de ejercicios anteriores, esta vez se evitó la formación fija para simular escenarios más dinámicos.
Desde 1949, Taiwán mantiene un gobierno autónomo, mientras que China considera la isla como parte inalienable de su territorio. La mayoría de los países, incluida Rusia, la reconocen como parte de la República Popular China, aunque el estatus internacional de la isla sigue siendo uno de los principales puntos de tensión geopolítica en Asia.