El incendio forestal que afecta a Villa de Leyva ya consumió 338 hectáreas y se concentra en las zonas altas del cerro San Marcos. Cerca de 500 personas participan en las labores de control, mientras persisten críticas por la demora en la llegada de refuerzos.
![]()
El incendio forestal que afecta a Villa de Leyva, Boyacá, continúa activo y ya ha consumido 338 hectáreas de vegetación. Aunque las llamas se han alejado del casco histórico, la emergencia avanza hacia las partes altas del cerro San Marcos y mantiene en alerta a organismos de socorro, autoridades y habitantes de la región.
El fuego comenzó alrededor de las 2:00 de la tarde del sábado y, durante las primeras horas, fue enfrentado por voluntarios y el cuerpo de bomberos de Villa de Leyva. Los refuerzos de otros municipios y el apoyo aéreo llegaron durante la mañana del domingo, más de 12 horas después de iniciado el incendio.
Habitantes y voluntarios que han participado directamente en las labores de extinción cuestionan el tiempo de respuesta. Según algunos de ellos, una intervención más temprana habría permitido contener el incendio antes de que alcanzara la magnitud actual.
Para el mediodía del lunes, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, reportó 338 hectáreas afectadas. En tierra trabajan cerca de 500 personas, entre bomberos, policías, militares, integrantes de la Defensa Civil, la Cruz Roja y voluntarios.
Desde el aire participan tres helicópteros: uno de la Gobernación de Boyacá, uno de la Fuerza Aérea Colombiana y otro del Ejército Nacional. Las autoridades explicaron que aumentar el número de aeronaves podría generar dificultades para coordinar los vuelos y los puntos de recarga de agua.
![]()
El fuego se concentra en las zonas altas
La amenaza sobre el casco histórico de Villa de Leyva se ha reducido. El fuego, que llegó a aproximarse a algunos sectores de la cabecera municipal, se concentra ahora principalmente en las partes altas del cerro.
La vegetación de las zonas bajas ya fue afectada por las llamas, mientras los equipos de emergencia enfrentan condiciones más complejas para acceder a las áreas de mayor altura.
Alejandro Gamboa, montañista aficionado y voluntario que ha participado durante los tres días de emergencia, explicó que el desgaste físico de las jornadas es considerable y que ahora las labores deben concentrarse en sectores de difícil acceso.
El incendio también avanza hacia la otra cara de la montaña, en dirección a las zonas de Chíquiza y Sáchica, y mantiene la preocupación por la cercanía del Santuario de Fauna y Flora Iguaque, un área protegida que comprende 6.889 hectáreas de páramo, bosque altoandino y lagunas de origen glaciar.
Diferencias sobre la respuesta a la emergencia
![]()
Mientras los voluntarios cuestionan la demora en la llegada de los refuerzos, desde la administración municipal sostienen que la respuesta se activó de acuerdo con la magnitud que presentaba inicialmente el incendio.
Un funcionario de la Alcaldía explicó que, en las primeras horas, el fuego podía ser atendido por el cuerpo de bomberos local, con apoyo de municipios cercanos. Cuando se determinó que se necesitaban mayores recursos, ya había anochecido y las condiciones impedían el ingreso de los helicópteros.
La explicación no convence a algunos de los voluntarios que permanecen en primera línea. Para ellos, el comportamiento del fuego demuestra la necesidad de una respuesta rápida, especialmente porque los fuertes vientos pueden reactivar sectores que parecían controlados.
Voluntarios, clave para proteger la población
![]()
La labor de los equipos terrestres y de los voluntarios ha sido fundamental para proteger la cabecera municipal. Uno de los sectores considerados críticos fue el entorno del tradicional hotel El Duruelo, ubicado en las laderas cercanas al centro histórico.
Cerca de un centenar de bomberos, policías y voluntarios participaron allí en las labores para contener el avance de las llamas. El incendio también llegó a amenazar el hotel Suites Arcoiris. Ambas edificaciones permanecen a salvo.
La emergencia ha movilizado además a numerosos habitantes de Villa de Leyva, quienes han organizado jornadas para preparar y distribuir alimentos y bebidas a los equipos que trabajan en la zona.
Los voluntarios destacan que la respuesta de la comunidad no se limita a quienes enfrentan directamente las llamas. También incluye a las personas encargadas de mantener hidratados y alimentados a bomberos, policías, militares, integrantes de la Defensa Civil y demás personal desplegado.
Dos rutas turísticas quedaron afectadas
![]()
El incendio también dejó afectadas dos de las rutas turísticas tradicionales de Villa de Leyva: el sendero hacia el mirador del Santo, en las zonas altas próximas a la plaza Mayor, y el recorrido hacia las Cárcavas, conocido por sus formaciones rocosas y paisajes áridos.
Aunque durante la tarde del lunes las autoridades reportaron un mayor porcentaje de control del incendio, todavía permanecen focos activos que son atendidos por los organismos de socorro y los voluntarios.
Las autoridades también han explicado que parte del humo visible sobre Villa de Leyva corresponde a vapor y bruma generados por las descargas de agua de los helicópteros, aunque persisten puntos donde el fuego continúa activo.
Una emergencia que se repite en otras regiones
El incendio de Villa de Leyva hace parte de una situación más amplia. Según las autoridades nacionales, otros 16 puntos del suroccidente y el centro del país enfrentan emergencias relacionadas con incendios forestales.
La situación genera preocupación ante las condiciones climáticas previstas para los próximos meses. Colombia se prepara para la llegada del fenómeno de El Niño, que podría reducir las precipitaciones y aumentar el riesgo de incendios en diferentes regiones.
Mientras tanto, en Villa de Leyva, cientos de personas continúan trabajando para contener las llamas y evitar que el incendio avance hacia nuevas zonas de vegetación y áreas protegidas.