Por: Andrés Jiménez**
El alcalde y su Secretario de Gobierno desbloquearon la Autopista Sur el 07 de octubre, pero los problemas estructurales persisten. En Soacha hoy tenemos más anuncios que medidas eficaces de política pública.
El hecho polémico:
Los días 07 y 08 de octubre, el alcalde de Soacha Julián Sánchez (Perico), toma una medida que deja en evidencia la acumulación de una serie de problemas que no han sido intervenidos ni regulados por esta ni por las anteriores alcaldías en el municipio.
El problema central no es el cierre de la autopista Sur en sentido sur – norte a las alturas de la estación de Transmilenio de Terreros, así como a profundidad, el vencimiento de los tiempos para cumplir los requerimientos técnicos del transporte informal en Soacha termina siendo un detonante de situaciones más estructurales.
El problema es más complejo de lo que se observa a simple vista y es histórico, con varias situaciones negativas cruzadas:
- Desde la evidente ausencia de políticas públicas eficientes.
- El mal estado en las vías en toda Soacha.
- La no prestación del servicio de alimentadores integrados a las estaciones de Transmilenio que puedan llevar a las personas a sus barrios.
- La oferta informal de transporte para los desplazamientos hasta los barrios desde las estaciones de Transmilenio.
- La tardanza y la ineficiencia en la regulación de la prestación del servicio de transporte.
- La vulneración a la dignidad de los adultos mayores que deben ocuparse en diversas actividades económicas informales ante la deficiencia de los programas sociales.
- Precisamente la deficiencia de los programas sociales para llegar a las personas más necesitadas y evitar su revictimización ante intervenciones de las autoridades.
- La nula oferta laboral que en Soacha no permite el desarrollo económico de la ciudadanía.
- El uso desmedido de la fuerza ante las personas más vulnerables.
- La xenofobia que pone en el centro de la responsabilidad a la población migrante en cada problema que ha desatendido la alcaldía municipal.
- Y finalmente la construcción de relatos que revictimizan a las personas más vulnerables que al ser desatendidas por la alcaldía deben buscar opciones para cubrir su mínimo vital para tratar de tener una vida digna.
Sin embargo, a pesar de que la maraña de problemas cruzados presentes en esta situación son la clara evidencia de que Soacha acumula un sinnúmero de situaciones mal abordadas de las alcaldías pasadas y por la actual, es claro que el hecho que desata la indignación es el uso de la fuerza desmedida y la revictimización de las personas vulnerables, es decir, las poblaciones más vulnerables asumen las consecuencias de las malas medidas y la tardanza en la acción de las autoridades públicas de Soacha.
La pregunta es constante ¿cuáles son las medidas de política pública concreta que se han diseñado e implementado para evitar que este acumulado de problemáticas se desaten con un hecho como el bloqueo de la autopista sur?
La forma de presentar la información revictimiza:
De manera reiterada en diferentes redes, se difundió la información donde se señala que intervinieron de manera conjunta la Policía Nacional y Migración Colombia, lo que ha suscitado un sin número de comentarios que ponen en el centro de la responsabilidad a la población más vulnerables de Soacha y a la población venezolana presente en Soacha, otra vez, de los problemas que ninguna alcaldía de Soacha ha sabido abordar.
Entonces, es necesario presentar algunos datos para aclarar las diferentes situaciones negativas que conviven en esta intervención y que asocian de manera comunicativa a la población venezolana presente en Soacha al bloqueo de la autopista sur y el uso informal de los medios de transporte:
Algunos datos sobre la población migrante en Soacha:
El número de migrantes venezolanas (os) en Colombia, con corte a agosto de 2026, de acuerdo con el Observatorio de Migraciones, Migrantes y Movilidad Humana (OM3) de Migración Colombia, es el siguiente:
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Cundinamarca (149,454) es el séptimo departamento con mayor presencia de población migrante venezolana en el país, luego de Bogotá (600,599), Antioquia (397,493), Norte de Santander (334,783), Valle del Cauca (202,661), Atlántico (199,338) y la Guajira (160,866).
En Cundinamarca, Soacha (47,370) es el primer municipio con mayor presencia de población migrante venezolana, distribuida de la siguiente manera por género y edad:
- 2420 niñas y 2369 niños entre los 0 y los 4 años
- 9587 niños, niñas o adolescentes mujeres y 9630 hombres entre los 5 y 17 años
- 5599 mujeres adolescentes jóvenes y 4876 hombres adolescentes jóvenes 18 y 29 años
- 3,332 mujeres y 3220 hombres entre los 30 y 39 años
- 1844 mujeres y 1536 hombres entre los 40 y 49 años
- 1180 mujeres y 769 hombres entre 50 y 59 años
- 484 mujeres y 295 hombres entre los 60 y 69 años
- 139 mujeres y 80 hombres entre los 70 años o más
Entonces, más allá de convocar a Migración Colombia en una perspectiva atemorizante ¿Cuáles son las medidas concretas que se han establecido con la población venezolana migrante en Soacha?
¿Qué está pasando en Soacha con los problemas públicos entonces?
Hoy en Soacha es imposible tomar medidas de política pública sin contemplar la variable de la presencia de la población venezolana migrante en Soacha; cada una de las situaciones mencionadas es posible que presenten población migrante venezolana, por supuesto, sin embargo la acción más responsable que puede tomar el gobierno no es atemorizar o descargar la responsabilidad histórica de las alcaldías municipales a un problema que si bien es nacional, no ha sido atendido de la mejor forma por estas alcaldías.
No se trata de que existan políticas públicas específicas para la población venezolana migrante en Soacha, se trata de que los mecanismos formales para su atención presenten la concurrencia del nivel nacional, departamental y municipal, porque es una realidad que la alcaldía de Soacha cuenta con una baja capacidad institucional, no solo para abordar este problema, también para responder de manera eficiente con cada problema público en Soacha.
La presencia de Migración Colombia en la intervención frente a un problema en la prestación deficiente del transporte público, ante la ausencia de un sistema de transporte integrado al Transmilenio en Soacha y la evidente ineficiencia de la Región Metropolitana para abordar el transporte púbico como un hecho metropolitano, desvía la atención frente al nivel de responsabilidad que deben asumir las autoridades públicas, desvía la responsabilidad directa del Alcalde Municipal y la Secretaría de Gobierno, desvía la responsabilidad de los anteriores Alcaldes y sus Secretarios de Gobierno (como Saldarriaga y Dany Caicedo), demuestra la incapacidad de asumir las comunicaciones de gobierno de manera responsable, contundente, eficiente, con altura y sin generar la acción con daño.
Alcalde Perico, ¿estamos ante el estilo de Gobierno de Fico Gutiérrez en Medellín? Que ha llevado a cabo distintos operativos de la mano con la Policía Nacional y Migración Colombia para expulsar población venezolana y mostrarlos como resultados contundentes de seguridad cuando los problemas estructurales se desatienden en esa ciudad.
Y la pregunta puede ser más preocupante, Alcalde Perico, quitarle el medio de trabajo a un ciudadano soachuno de 78 años sin activar rutas de restablecimiento de derechos, ¿es equiparable a
perseguir delincuentes y redes criminales de la mano con la Policía Nacional y Migración Colombia como lo hace Fico en Medellín?
Entonces ¿Cuál fue el operativo desplegado de manera tan eficiente y conjuntamente entre la Policía Nacional y Migración Colombia cuando las redes delincuenciales cobran vacunas a comerciantes y asesinan personas en Soacha?
Alcalde Perico, parece que el uso desmedido de la fuerza y el despliegue comunicativo de su Alcaldía le sienta bien con las poblaciones más vulnerables, pero las medidas acertadas contra las operaciones de bandas criminales en Soacha no se perciben de manera contundente.
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**Andrés Jiménez: asesor, Consultor, Investigador y Profesor de Políticas Públicas.