La iniciativa Sembrando Esperanza comenzó en la Fundación REMAR y busca combinar formación agrícola, recuperación y generación de alternativas productivas.
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Con la siembra de 500 plantas de café en la Fundación REMAR, en Fusagasugá, comenzó el proyecto piloto Sembrando Esperanza, una iniciativa dirigida a personas que adelantan procesos de desintoxicación y deshabituación.
El proyecto busca brindar a los beneficiarios herramientas para aprender labores agrícolas, adquirir nuevas responsabilidades y desarrollar hábitos de trabajo, como complemento a sus procesos de recuperación.
La propuesta también pretende convertirse, a mediano plazo, en una alternativa que contribuya a la sostenibilidad de las fundaciones que atienden gratuitamente a esta población, mediante actividades productivas que permitan aprovechar los conocimientos adquiridos.

“Buscamos contribuir a la sostenibilidad de las fundaciones y aportar a la recuperación de sus beneficiarios mediante actividades productivas que les permitan aprender un oficio, ocupar su tiempo y desarrollar capacidades para el futuro”, explicó Laura Ramírez Romero, directora de Justicia, Derechos Humanos y Paz.
Durante el desarrollo del proyecto, los participantes estarán vinculados al cuidado de las plantas, las labores propias del cultivo y el trabajo colectivo, con el propósito de fortalecer conocimientos y capacidades que posteriormente puedan aplicar en actividades productivas o alternativas de generación de ingresos.
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Sembrando Esperanza es desarrollado por #CundinamarcaAlRescate, en articulación con la Secretaría de Agrocampesinado, la Federación Nacional de Cafeteros y las fundaciones que acompañan a personas en procesos de recuperación.
La experiencia inició como una prueba piloto en la Fundación REMAR. A partir de los resultados obtenidos, se evaluará su implementación progresiva en otras organizaciones del departamento de Cundinamarca.